PERSONAJES ÚNICOS / ELENA LAVADO FERNÁNDEZ
La investigadora de la esteatohepatitis
Esta joven especializada en Biología y Clínica del Cáncer ha recibido uno de los Premios Scellentia 2024 por su trabajo en el proyecto ‘Reprogramando Macrófagos: Resolución del Fenotipo Inflamatorio en Esteatohepatitis Alcohólica’ como parte del Instituto de Biología Funcional y Genómica

Elena Lavado Fernández, investigadora pre doctoral en el Instituto de Biología Funcional y Genómica
Elena Lavado Fernández es una de las jóvenes que forma parte del talento investigador que trabaja en los centros de Castilla y León. Esta graduada en Bioquímica comenzó sus andadas en el mundo de la inmunología, con trabajos centrados en el desarrollo de un modelo 3D de melanoma con el fin de estudiar las interacciones de este tipo de cáncer y el sistema inmunitario para poder entender mejor las complejas interacciones que se producen entre los tumores y las células, pudiendo así potenciar esta respuesta de ataque al tumor.
«Siempre me había interesado mucho el ‘cacharreo’ en el laboratorio y, en cuanto tuve posibilidad, participé en actividades formativas del grado como alumna interna, jefa de prácticas y prácticas externas, lo que me permitió mantener un contacto estrecho y continuo con la investigación», explica la investigadora.
Durante su formación de posgrado se decantó por cursar el máster de Biología y Clínica del Cáncer de la Universidad de Salamanca, realizando su Trabajo de Fin de Máster en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, para estudiar las células madre mesenquimales y su capacidad regenerativa.
Actualmente, trabaja como investigadora pre doctoral en el Instituto de Biología Funcional y Genómica, en el laboratorio Macphagy, dirigido por Marina García-Macia. Como parte de este equipo su labor principal se centra en la investigación de una posible terapia para tratar la esteatohepatitis alcohólica, «una enfermedad hepática grave para la que, por el momento, no existen tratamientos eficaces».
En esta enfermedad, «frecuentemente asociada al consumo crónico y elevado de alcohol, los pacientes que la padecen presentan un hígado graso e inflamado, siendo esta inflamación causada, en parte, por la infiltración de células de nuestro sistema de defensa, principalmente macrófagos. Estas células liberan proteínas que contribuyen a mantener ese estado».
Su objetivo con el proyecto ‘Reprogramando Macrófagos: Resolución del Fenotipo Inflamatorio en Esteatohepatitis Alcohólica’ es «desarrollar una estrategia terapéutica que permita modular el comportamiento de estas células, favoreciendo un perfil antiinflamatorio que ayude a resolver la patología. Nuestra propuesta tiene especial relevancia porque no solo tiene utilidad en esta enfermedad, sino que podría aplicarse a otras condiciones que cursen con inflamación crónica, como puede ser la artritis reumatoide y la cirrosis».
«Concretamente, nos centramos en el estudio de la autofagia, un mecanismo de reciclaje donde se toman aquellas proteínas que están dañadas y se degradan hasta sus componentes básicos, para ser posteriormente utilizados para generar proteínas que sean de mayor necesidad en ese momento en nuestro organismo», añade.
El 35% de los pacientes diagnosticados con esteatohepatitis grave fallecen en los primeros seis meses, debido a la falta de terapias específicas eficaces que frenen su progresión. Y, «aunque la modulación de la autofagia se está explorando como posible estrategia terapéutica en enfermedades neurodegenerativas o autoinmunes, su aplicación en patologías hepáticas aún es poco estudiada. Por ello, y teniendo en cuenta el elevado consumo de alcohol en nuestra sociedad, consideré que este proyecto abordaba una línea de investigación especialmente necesaria e interesante», asegura Lavado.
«Vivimos en una sociedad donde el consumo de alcohol está profundamente normalizado y vinculado a múltiples contextos sociales. Además, esta normalización afecta a un amplio espectro de edades. Por eso, concienciar sobre los efectos perjudiciales del alcohol puede contribuir a generar un cambio de hábitos que lleve a una reducción del consumo. El mejor tratamiento para esta enfermedad es eliminar la principal causa: el consumo de alcohol».
Fruto de este trabajo la investigadora del Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG), ha sido reconocida con uno de los Premios Scellentia 2024 de la Fundación Caja Extremadura en la modalidad ‘A de jóvenes investigadores’. «Recibir este premio supone una motivación enorme y un impulso para continuar investigando y trabajando día a día en el laboratorio en la búsqueda de respuestas a incógnitas que nos permitan entender mejor los procesos moleculares básicos que, a largo plazo, puedan traducirse en avances terapéuticos», remarca emocionada.
Además, considera que «contribuye a dar visibilidad a nuestro trabajo, cuya difusión considero esencial para concienciar a la sociedad sobre las graves consecuencias que puede tener el consumo reiterado y excesivo de alcohol en nuestro estado de salud. Supone también un impulso muy valioso. Es una forma de ver el reconocimiento a aquello a lo que dedico tantas horas en mi día a día».
Aparte de las tareas que realiza en el laboratorio, la joven complementa su formación con cursos especializados en diversas áreas, como microscopía y análisis de imagen. «También colaboro en tareas docentes en la Facultad de Farmacia, donde participo en la impartición de clases prácticas. La difusión de los resultados científicos es un pilar esencial en el desarrollo de una tesis doctoral, por lo que participo regularmente en congresos nacionales e internacionales, en los que presentamos nuestros avances con el objetivo de generar nuevas ideas de trabajo y establecer redes de colaboración con otros grupos, algo esencial en el ámbito científico».
Esto se suma a que colabora en actividades de divulgación científica mediante actividades orientadas al público general, «especialmente dirigidas a despertar la curiosidad científica en niños y jóvenes. Asimismo, con el objetivo de ampliar mi experiencia en la organización de eventos científicos colaboro como voluntaria en la organización del 47º Congreso de la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular».