Diario de Valladolid

Hojas que avisan de la sed que tienen

Agrimetrics Global es una empresa que ofrece un sistema de control para técnicas de riego, que permite monitorizar la producción y el consumo de recursos hídricos y energéticos / Su principal innovación es el sensor de hoja.

La ingeniera Silvia Tomillo muestra el sensor de hoja en las instalaciones de su empresa en Valladolid.-PHOTOGENIC / PABLO REQUEJO

La ingeniera Silvia Tomillo muestra el sensor de hoja en las instalaciones de su empresa en Valladolid.-PHOTOGENIC / PABLO REQUEJO

Publicado por
Estibaliz Lera

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La naturaleza es sabia y lanza alertas de todo tipo para avisar de los movimientos que suceden en su interior. La cuestión es saber interpretar esas señales. Dar con la tecla adecuada para resolver los problemas. Es verdad que la sabiduría humana es muy grande pero la tecnología tiene mucho que decir. Y en el campo más. La tecnificación de las labores ayuda a los agricultores a mejorar su producción, ahorrar energía y tiempo y, por ende, dinero. Son muchos los sistemas que van en esa dirección pero una ingeniera vallisoletana, de 32 años, ha marcado un antes y un después con un sensor de hoja, que se comercializa a través de la empresa Agrimetrics Global.

Se trata de una herramienta que recoge la capacidad hídrica de la planta, de tal manera que sólo se riega cuando se necesita. ¿Cómo funciona? Silvia Tomillo comenta que se coloca el sensor en la hoja y el registrador de datos con arduino en el tronco. «Es un sistema bidireccional. Nos informa de la cantidad de agua que tiene en ese momento pero también se puede consultar en tiempo real. Con los datos que arroja, el programa genera el tiempo que tiene que regar el agricultor cada sector», explica la vallisoletana, antes de añadir que se puede enviar por correo electrónico, mensaje y «en poco tiempo» a través de la aplicación móvil, que se encuentra en pleno desarrollo.

Pero su innovación no se queda ahí. Los proyectos son «a medida» y «escalables». Pone como ejemplo que el cliente cuente con bombas de riego automatizadas. En ese supuesto no habría ninguna intervención humana, todo lo haría la tecnología. El sensor de hoja avisaría de la sed que tiene la planta y las bombas se encenderían solas y calmarían sus necesidades hídricas.

Además, las implementaciones pueden ir mucho más allá. Una de ellas es la instalación de huertos solares. ¿Para qué? Una de las opciones, sugiere Tomillo, es captar energía renovable, sobre todo, solar para alimentar las bombas de riego. «Pueden ir enchufadas a la electricidad o alimentadas por los rayos solares». Otro de sus servicios es la búsqueda de ayudas y subvenciones para la tecnificación del campo.

En este sentido, incide en que quieren acompañar al agricultor desde el principio hasta el final. Es decir, ofrecer todas las herramientas que existen para mejorar su día a día. «El principal objetivo de nuestra labor es el suministro estratégico del agua que posibilita maximizar la rentabilidad de la producción del cultivo; además racionalizando el uso de agua obtendremos un ahorro en nuestro volumen de agua aplicado haciendo de nuestra explotación un recurso sostenible y abaratando los costes por hectárea a causa de la reducción de gasto energético y del precio del agua en cuestión», resume.

Es verdad que la principal innovación es el sensor de hoja –«no existe ningún sistema parecido en el mercado», presume–, pero en su porfolio cuentan con sensores de humedad, de radiación solar, de velocidad de penetración del agua, entre otros. «Hacemos proyectos desde cero», recalca. De hecho, avanza que, por ejemplo, en la próxima temporada comercializarán el primer vino tecnológico. Tienen pensando que la primera cosecha permita producir 15.000 botellas. No obstante, la ingeniera advierte de que «los viñedos son jóvenes y no sabemos si se cumplirán nuestras expectativas».

Pero, ¿qué es un vino tecnológico? Como su nombre indica es una elaboración que está hecha única y exclusivamente con la información que aportan los sensores. La intención de Tomillo es demostrar el poder de la tecnología. «Muchos viticultores son reacios a todos los beneficios que aporta. Por ello, vamos a demostrar que se pueden conseguir muchas cosas», manifiesta para, a continuación, destacar que algunas bodegas cuentan con el sensor de hoja pero no quieren implementar las bombas de riego automático porque la vid «es muy compleja» y el enólogo tiene «un papel muy importante» en ella. Los viñedos que darán lugar al primer vino tecnológico están situados en la zona de Traspinedo en Valladolid. Será tinto y estará amparado por la denominación de origen Tierra de Castilla y León.

Respecto a las ventajas, asegura que va a suponer ahorro en agua y la reducción de insumos y de energía. A esto se une que se mueve en el terreno de la sostenibilidad y que es una tecnología muy poco invasiva. «Instalamos los sensores y aprovechamos su funcionamiento hasta que comienza la temporada de vendimia. En ese momento, los retiramos para que no molesten», sostiene la ingeniera, quien agrega que es una herramienta muy rentable.

Sus principales clientes son viticultores. Ya tienen a cinco bodegas de Castilla y León y una de Valencia. Pero no sólo de vid vive Agrimetrics Global. Ofrecen soluciones para cultivos como el tomate y la fresa. A esas variedades se unirán próximamente el melocotón y el olivo.

Esta consultoría contará entre sus productos, en las siguientes semanas, con una etiqueta que permite conocer toda la trazabilidad de la botella hasta el consumidor, además de proporcionar información de la cata. Brindarán esta posibilidad gracias a un acuerdo con la empresa Trazein.

Silvia Tomillo decidió concentrar todo el conocimiento aprendido durante la carrera en una empresa. Una idea que, principalmente, pudo poner en marcha hace poco más de un año gracias al programa Explorer ‘Jóvenes con ideas’, impulsado por Banco Santander a través de Santander Universidades y coordinado por el Centro Internacional Santander Emprendimiento (CISE). Obtuvo 20.000 euros que fueron destinados a la aceleración y desarrollo de su proyecto empresarial impulsado y asesorado en la Universidad de Valladolid Explorer Space.

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