VALLADOLID
Cada cepa, un individuo
Cotesa desarrolla un sistema para monitorizar viñas y controlar vid a vid la evolución y la calidad de las uvas

Miembros de la empresa en las instalaciones de la empresa en el Parque Tecnológico de Boecillo.-JOSÉ LUIS CABRERO
Abaratar y agilizar los procesos de producción y elaboración que se llevan a cabo en una bodega y garantizar mediante la tecnología cual es el mejor momento para tomar decisiones en el negocio vitivinícola es el objetivo final del proyecto de investigación e innovación que está desarrollando Cotesa, empresa del grupo Tecopy, a través de la toma de imágenes de la viña mediante aviones no tripulados (RPA’s)
La intención a la hora de iniciar este proyecto, explica Mónica Citores Fernández, coordinadora de Innovación de Tecopy, fue aprovechar las posibilidades tecnológicas actuales como herramientas de apoyo a la agricultura de precisión y utilizarlas en la toma de decisiones en el sector del vino.
El proyecto se está llevando a cabo en terrenos de una bodega de la denominación de origen Ribera de Duero. Una vez seleccionadas las parcelas sobre las que se va a controlar la evolución y el estado de la uva, se realizan trabajos de campo para determinar sobre el terreno y de manera convencional los parámetros que se han de tener en cuenta en el manejo de la uva. Aurelio García Rochera, responsable del estudio y director del área de Análisis de Información Geoespacial de Cotesa, señala que se están manejando cerca de 30 variables que tienen que ver con el suelo, la planta, el fruto y las condiciones ambientales.
El siguiente paso es programar los vuelos para poder captar, mediante teledetección (en este caso con uav/drones/rpa’s), esos mismos indicadores y llevarlos a cabo el mismo día que se realiza el trabajo de campo para evitar fluctuaciones en los resultados de un sistema y otro. En este caso se está utilizando una plataforma de ala fija, un RPA (Remote Piloted Aircraft) de dos alas controlado de forma remota, una nave «sencilla, de menos de dos kilos de peso y dotado con diferentes cámaras». La idea es contar con el mayor número de datos posibles, añade, y para ello se han instalado tres tipos de sensores: ópticos, multiespectrales y térmicos.
Tras establecer el plan de vuelo, el estudio consideró necesario realizar tres vuelos a 120 metros de altura, con posibilidad de llegar hasta los 200 metros para captar datos. Los primeros se realizaron el pasado año. En este ejercicio se llevarán a cabo otros tres coincidiendo preferentemente con las fechas anteriores a la vendimia, entre finales de agosto y principios de septiembre. «El momento de envero, cuando la uva madura, es muy importante y determina muchas de las decisiones que han de tomarse en una viña», señala Aurelio García, de ahí la importancia de contar con datos exactos de esa situación. El sistema permite predecir el momento de entrada del envero de un viñedo con resolución de individuo, el grado de regularidad que presentará la evolución de la maduración y también estimar la producción del cultivo por zonas.
Además, se realizarán también otros vuelos semanas antes para detectar los parámetros químicos de la uva relacionados con la calidad de la cosecha, lo que permitiría a la bodega gestionar los procesos que se llevan a cabo en la planta de elaboración tras la vendimia. Conocer la calidad, señala el responsable del proyecto, facilita que se pueda «establecer una estratificación de cultivo con planificación de cosecha diferenciada, optimizando el momento de la madurez de la uva para cada destino».
El análisis de la calidad permite tener clasificado todo el territorio en una escala de 1 a 5 y es importante «no sólo para uso interno de la propia bodega sino, por ejemplo, a la hora de conocer y evaluar la calidad de la uva de un posible vendedor».
Aurelio García destaca que una de las fortalezas de este sistema es, precisamente, la velocidad de reacción a la hora de adoptar decisiones. «En 24-48 horas desde que se toman los datos se pueden aplicar sobre el terreno las medidas que se estimen necesarias, ya sea la vendimia, el riego, cualquier control de plagas o el abonado que se considere más adecuado.
Tras sobrevolar los viñedos con el RPA, se relacionan uno a uno los datos obtenidos comparándolos con los conseguidos en el trabajo de campo convencional y combinándolos después para lograr unos resultados garantizados y más complejos. «Uno de los retos que tiene este proyecto es establecer relaciones entre la temperatura y el índice de vegetación», añade.
Aunque con el sistema desarrollado por Cotesa se están analizando cerca de 30 parámetros diferentes hay algunos que son especialmente valorados por los productores y elaboradores, fundamentalmente el índice de maduración fenólica que permite conocer la madurez de los hollejos y de las pepitas, que no siempre coincide con la madurez de la pulpa de la uva analizada por los índices clásicos.
Poder sectorizar el viñedo en función de la calidad de la uva permite reducir los gastos que puede tener una bodega al realizarlo de forma manual.
Ecodron, que así es como se denomina el proyecto de investigación y desarrollo que lleva a cabo la empresa del grupo Tecopy especializada en servicio basados en TIC y aplicadas en la gestión y el análisis territorial, y en la teledetección y sistemas de información geográfica, supone mejorar los sistemas que hasta ahora había a través de la toma de imágenes por satélite.
Y no sólo porque Ecodron rebaja de manera considerable, hasta un 50%, el coste que supone la captación de datos sino y, sobre todo, porque incrementa de manera significativa la precisión. «Con la imagen satélite se trabaja por parcelas mientras con este sistema se puede contemplar la cepa como un individuo y valorar de forma específica cada una de ellas», explica García Rochera.
El proyecto de innovación puede ser aplicable a todo tipo de bodegas, a cualquier vitivinicultor, apuntan ambos representantes de Tecopy, que apueste por la innovación, quiera desarrollar una agricultura de precisión y venda vinos diferentes con un valor añadido alto.
Mediante este proyecto, concluyen, se puede controlar la gestión de riegos, la calidad del producto, la detección de plagas y llevar a cabo una producción mucho más eficaz que promueva la optimización de los recursos disponibles. Las ventajas que ofrece, sobre todo, son «ayuda en la toma de decisiones, monitorización de los datos en un sistema de información geográfica, mayor competitividad frente a otras bodegas, al tener controlada la producción por hectárea y la calidad del producto, ahorro de costes, rapidez de respuesta y de servicio».
El proyecto, financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), se encuentra todavía en fase de desarrollo. Tras los vuelos realizados y los primeros datos obtenidos a lo largo de 2016, se llevarán a cabo este año nuevos vuelos para obtener resultados ya verificados a finales de este ejercicio. Parte del objetivo del proyecto, añade Mónica Citores, es que la metodología y los algoritmos que se están manejando sirvan para aplicarlos a la agricultura de precisión y no sólo de las viñas. De hecho, el sistema se quiere replicar para el cultivo del tomate en Extremadura.
PARÁMETROS ESTUDIADOS
1. Cepa
2. Línea
3. Hoja
4. Muestreo
5. Temperatura
6. LAI
7. TCARI
8. NDVI
9. Peso 100 bayas
10. Grado BAUMÉ
11. Acidez volátil
12. Ácido Málico
13. Ácido Tartárico
14. Nitrógeno Alfa-amínico
15. Nitróg. fácil. Asimilable
16. Ác. Glucónico (botritis)
17. Grado BRIX
18. Acidez total
19. pH
20. CPE
21. IMF
22. IPT
23. CP FA
24. CP FML
25. Antocianos
26. Taninos
27. Antocianos extraíbles a pH 3,2 (mg/l)