Diario de Valladolid

El Pucela roza la perfección

Golea al Albacete con una gran actuación colectiva, en especial de los atacantes / Llegó al descanso con 4-0 y un juego excelente de toque y desmarque / Marcaron Arnu, por partida doble, Ponceau, Torres y Latasa

Jugadores del Real Valladolid celebran uno de los goles.

Jugadores del Real Valladolid celebran uno de los goles.LALIGA

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Era esto. Resulta que lo que pedía el aficionado del Real Valladolid era esto. No la goleada, que fue su consecuencia, sino cómo llegó. Se pedía el camino. La meta aparece diáfana y pronta cuando se sabe transitar bien por la senda, sin salirse de las lindes que marca el fútbol.

El Pucela rozo la perfección en una primera parte casi sublime que acabó 4-0. Concedió un par de ocasiones que el Albacete desperdició, pero fue el precio de practicar un fútbol ofensivo y coral que sacó la mejor versión de todos los jugadores blanquivioleta. La presión desde arriba, los pases a los espacios, los desmarques de ruptura, los movimientos sin balón para ofrecer diversas líneas de pase y acumulando jugadores en ataque fue la demostración de que éste equipo cuenta con piezas para jugar a mucho más que a la especulación y el miedo a perder puntos que conduce a repliegue.

Es cierto que el Albacete llegaba como colista, con un punto de 24. Pero también lo es que su mayor goleada sufrida fue un 1-3 ante el Éibar y su diferencia de goles antes pisar Zorrilla era -10. El Pucela la aumentó el 50%. Posiblemente a otro rival no le habría metido cinco goles, pero también lo hubiese ganado.

Porque el conjunto de Escribá fue una sinfonía desde el inicio. El equipo salió a morder y se vio que la elección de Ojeda en el vértice derecho del rombo, única novedad del once, no fue defensiva. El argentino se machacó a defender y atacar, contando en esta última fase con cuatro compañeros en estado de gracia: Víctor, Arnu, Latasa y en especial Ponceau, cerebro, asistente y goleador.

El francés es el metrónomo del equipo y las piezas de ataque se acompasan cada vez mejor a su ritmo. Ante el Albacete por fin explotaron para escribir una sinfonía casi perfecta. Jugaron sueltos, inventaron, se asociaron, se divirtieron y fueron eficaces. La virtudes que se esperan de un equipo que quiere ser poderoso.

Enseguida se vio que el Real Valladolid fue a por el partido. Tras un tiro fuera de Víctor y la réplica de Rober, que chutó alto, solo ante Aceves, llegó el primer gol. Un centro de Ojeda tras gran pase de Víctor fue rematado a la red por Ponceau. Lo bueno es que había otros dos compañeros esperando el remate.

El Pucela gustaba y se gustaba. Siguió percutiendo. A Arnu le robaron el balón cuando armaba la pierna ante Mariño y Víctor casi marca un gol olímpico.

Ambas acciones fueron al antesala de los dos siguientes tantos, que llegaron en nueve minutos. Un córner del omnipresente Víctor fue cabeceado a la red por Torres. Luego, una apertura del atacante fue preludio del mejor tanto visto en Zorrilla en años. Víctor pasó adelante a Ponceau, quien retrasó a Arnu, que se había desmarcado con un movimiento hacia atrás, y anotó mediante un tiro cruzado. Zorrilla explotó por la belleza del tanto, el excelente juego, el 3-0 momentáneo y la sensación recuperada de que al estadio se iba a disfrutar.

Albarracín vio cómo Aceves le sacaba un tiro entre palos y Valverde envió el cuero a la parte superior de la escuadra. Las esperanzas manchegas de recortar el resultado se esfumaron con el casi inmediato 4-0. Garri se fue por velocidad por la banda izquierda y su centro fue convertido por Latasa en el segundo palo. Es su primer gol en dos temporadas con el pie, exceptuando los penaltis.

Los minutos finales de esta mitad fueron pura ambrosía, con ese marcador por fin holgado. Víctor jugaba por todo el frente del ataque y administraba los pases, Ojeda recuperaba y se ofrecía, Arnu buscaba aliados y trazaba desmarques certeros, como Latasa. Ponceau sacó escuadra y cartabón. Y todos apretaban en defensa, con Juric como muralla. Ojeda chutó rozando el cuero el mismo palo al que luego cabeceó Arnu.

La ovación del público cuando sus futbolistas se retiraron al vestuario fue tan descomunal como inédita en los últimos tiempos.

Había miedo de que, visto el 4-0, el Pucela se dedicase a huevear en la segunda mitad, pero salió como si el Albacete le debiese dinero. No cambió el libreto aunque hubo más cansancio y menos ocasiones.

Latasa chutó a los pies de Mariño y Víctor envió alto ese esférico proveniente del rechazo. Poco después, Ponceau dibujó un pase mágico en profundidad a Víctor, que centró para que Arnu llegase al segundo palo y remachase a gol.

Con el Albacete entregado, llegaron los cambios. Barberá y Yeray se reivindicaron como suplentes preferentes. Un pase del primero lo culminó Víctor con un tiro demasiado alto y otro servicio del segundo, tras gran autopase, acabó en un penalti a Latasa cuando iba a tirar. El árbitro no lo pitó, como es tradición.

El reto del Real Valladolid tras este 5-0 es que no sea flor de un día ante el colista, sino la culminación de un trabajo de ensamblaje que dará más frutos durante la temporada. Aunque no sea goleando.

FICHA TÉCNICA

Real Valladolid: Aceves; Alejo, Tomeo, Torres, Garriel (Homam, min. 74); Juric, Ojeda (Lachuer, min. 61), Ponceau (De Rooij, min. 68), Víctor Jr. (Yeray, min. 75); Latasa y Arnu (Barberá, min. 68).

Albacete: Mariño; Gámez (Albarracín, min. 14), Vallejo, López, Neva; Corpas, San Bartolomé (Rubio, min. 59), Pacheco (Bernabéu, min.78), Valverde (Villar, min.78); Soberón y Rober (Ortuño, min.59).

Árbitro: Miranda Bolaño.

Tarjetas amarillas: Pacheco, Albarracín, Corpas, Ortuño, Alejo y De Rooij.

Tarjetas rojas: No hubo.

Goles: 1-0: Ponceau (min. 14). 2-0: Torres (min. 22). 3-0: Arnu (min. 31). 4-0: Latasa (min. 37). 5-0: Arnu (min. 54).

Incidencias: Estadio José Zorrilla. Novena jornada de Liga. 16.575 espectadores.

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