Diario de Valladolid

FÚTBOL

Cantera de claros y oscuros

Orta saca pecho con la apuesta por la cantera amparado por la ‘ley de la necesidad’ con Aceves, Garriel, Torres, Alejo, Víctor y Arnu, asentados en el primer equipo / En la cara B, las salidas de Koke, Hugo San y Maroto

Nueve de los canteranos del Real Valladolid durante el último año.

Nueve de los canteranos del Real Valladolid durante el último año.EM

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Orta presume de cantera a los cuatro costados con dardos directos a la prensa. Y motivos hay aunque... también hay otra parte de la historia que opta por obviar. Porque en Valladolid, muchas veces, la cantera no ha sido tanto una elección como una necesidad, como es el caso. Y esa diferencia lo cambia todo, aunque cada vez más clubes son los que tienen que usar canteranos por necesidad como ocurre o ha ocurrido en el Sevilla o el FC Barcelona.

Aceves, Torres, Garri, Arnu, Víctor o Alejo forman parte de una plantilla que ha mirado hacia abajo. Y eso es una buena noticia. Aceves merece capítulo propio porque después de tensar la cuerda al negarse a jugar con el filial y pasar un tiempo en tierra de nadie, el club volvió a apostar por él. Ahora tiene la oportunidad de demostrar que la merecía.

También Garri, que ha terminado ganando protagonismo por delante de Clerc después de que el club apostase por la continuidad del francés. El fútbol, como casi siempre, acaba poniendo las cosas en su sitio.Y es que a sus 19 años, Arnu está hoy en Valladolid porque el Real Madrid decidió no ejecutar la opción de compra que tenía sobre él. De haberla ejercido, probablemente no estaríamos hablando de él como una de las caras jóvenes del actual Pucela.

Además, hay que poner en el lado de los aciertos el regreso de Víctor, que tuvo que salir, buscarse la vida lejos de Zorrilla por la tardanza del club para ofrecerle la renovación, y regresar después para volver a encontrar una oportunidad. Su regreso, sólo pensando en lo futbolístico, es una decisión que merece ser puesta en el lado de los aciertos.

Luego están Rubio y Alejo, dos casos que requieren matices. Rubio apenas estuvo año y medio y el Valladolid no ejerció la opción de compra que tenía sobre él. Alejo, por su parte, no tuvo entonces la confianza necesaria, a pesar de ser blanquivioleta hasta juveniles, y tuvo que buscarse la vida fuera por desaveniencias con Carlos Suárez. En su caso, además, existe un vínculo emocional evidente. Es de Valladolid y eso le convierte en un jugador reconocible para la afición.

Y aquí empiezan los oscuros. Koke y Michelin. Maroto y Balboa. Hugo San y Clerc. Carvajal. Aranda. Jugadores que han ido quedándose por el camino mientras el club tomaba otras decisiones. Koke pudo tener su oportunidad antes de que llegara Michelin, que después también salió. Maroto dejó paso a Balboa. Hugo San, tras jugar diez partidos el pasado curso, salió mientras se apostaba por Clerc. Nadie sabe todavía quién tendrá razón.

El tiempo, en estos casos, es el único juez. Porque una cantera no se mide únicamente por los jugadores que aparecen ahora en el primer equipo. También por los que se fueron, por los que no se retuvieron y por los futbolistas que llegaron después para ocupar sus puestos.

Y ahí está la gran cuestión que deja el discurso de Orta: ¿Se está apostando por la cantera o está descubriendo que necesita apostar por ella? La diferencia parece pequeña, pero no lo es. Porque si la cantera aparece cuando no hay dinero, cuando no llegan fichajes o cuando las circunstancias obligan a mirar a la cantera, entonces quizá no estemos ante una apuesta sino ante una necesidad. La fuerza de la necesidad es irresistible. Y donde existe una necesidad nace un derecho.

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