UD LAS PALMAS 2; REAL VALLADOLID 2
Un punto del Pucela en Las Palmas subido a la noria
Un Real Valladolid de dos caras y de más a menos logra un punto (2-2) en Las Palmas en un partido por momentos loco de ida y vuelta en el que pudo sentenciar y que luego se le hizo largo
Víctor Jr. se abraza a Latasa tras el 0-1 del Real Valladolid en el estadio Gran Canaria de la UD Las Palmas.
El Real Valladolid sigue sin ganar lejos de Zorrilla nueves meses después. En Las Palmas, quizás en uno de sus mejores partidos de la ‘era Escribá’, al menos por lo que se refiere sobre todo a la primera mitad, pudo romper ese doble gafe, primer de recuperar el sabor de la victoria como visitante olvidado desde el partido ganado al Ceuta la pasada campaña, y segundo de salir airoso del estadio Gran Canaria en Segunda División. Pero no lo hizo en un partido, por momentos ‘loco’ subido en la noria, del sube y baja, de ida y vuelta con golpes de adrenalina para bien y para mal.
De nuevo el Real Valladolid se vio obligado, como en su último duelo en Zorrilla ante Córdoba, a remar contra corriente. Un gol tempranero de un reconstruido de urgencia UDLas Palmas con hasta once bajas, puso contra las cuerdas al equipo de Escribá. minuto 4 y 1-0 en contra. Vera para creer. Resople y mirada al cielo de Escribá, pese a la debacle inicial, impasible sin gesticular, sin mostrar cabreo alguno. Lechuer no acompañó en la carrera de Iván Jaime que hacía la diagonal hacia el lateral Pezzolasi, que libre de marca hacia el 1-0. El gozo en un pozo a las primeras de cambio. Y de nuevo un gol en contra obra de un defensor, algo sin duda digno del análisis.
El Real Valladolid celebra uno de sus goles ante Las Palmas.
Pero afortunadamente poco duró el desencanto. El Real Valladolid, bien plantado sobre el terreno de juego con ese 4-4-2 en rombo que parece dar los resultados buscados, empató a los cinco minutos. Latasa cabeceaba un balón muero despejado por Caro ante el acoso de Víctor que metía el pie en un balón dividido devolvía la calma al Pucela.
Un Real Valladolid con hambre y del todo reconocible con esa dupla formada por los jóvenes Víctor Jr. y Arnu, que ha cambiado por completo el deseo del equipo.
Ponceau celebra el 1-2 en el estadio Gran canaria.
El peligro, casi todo el peligro del Real Valladolid venía propiciado directa o indirectamente por un Víctor Jr. que sí, cada vez, cada día, se parece más a su padre, el gran Víctor que tanto dio al Real Valladolid. Su empuje, su verticalidad fue un incordio constante para una UD las Palmas a la que le costaba horrores sacar el balón jugado. Fruto de esa insistencia vio el 1-2, de nuevo con Víctor Jr. como hilo conductor junto al siempre ‘guerrero’ incansable Latasa, que en su trabajo sucio de presionar el balón le regala al joven canterano la conducción de balón que derivaría en el segundo gol del Real Valladolid, obra de Ponceau, que definió con maestrías al palo corto.
Pellizo para el Real Valladolid
El Real Valladolid se gustaba. Su trabajo de presión atascó a un rival que recibía los pitos del respetable ante su incapacidad y conformismo. Ponceau, de forma increíble fallaba el 1-3 en el minuto 39 en un disparo solo ante caro que se fue lamiendo el poste. El centrocampista, muy posiblemente, creía que la acción estaba invalidada por fuera de juego. Craso error.
El acoso y derribo del real Valladolid era constante ante un las palmas bloqueado al que no le duraba la pelota. Un minuto después, en el 40, la nueva ‘sociedad’ blanquivioleta formada por Víctor Jr. y Arnu a punto estuvo de lograr lo que hubiera sido la puntilla con el 1-3.
Pero tras la reanudación cambió el panorama como de la noche a la mañana. De forma extraña. En la noria, tras estar en lo más alto durante muchos minutos tocaba bajar para quedar de forma incomprensible ahora en manos de las palmas, que despertó de una tacada, de nuevo en los primeros minutos. Primero David Torres evitaba con gran acierto de anticipación que Jesé rematara a placer ante un Aceves vendido. Cinco minutos después, en el 53, llegaba el empate (2-2) obra de Elías Romero en boca de puerta rematando en el rechace tras una gran conducción de Jesé por la autopista que impactaba en el poste ante la complacencia de Tomeo, lento y blando.
Vuelta a empezar y... sufrimiento. Porque ese gol activó al conjunto insular metiendo en el área a un Real Valladolid plano al que se le hizo largo, muy largo un segundo tiempo ya sin ocasiones, con cambios, hombre por hombre, en el que dio la sensación que el empate bastaba.