FÚTBOL
Escribá no quiere dramas
El técnico blanquvioleta normaliza las derrotas de las dos primeras jornadas: «A nadie le debe escandalizar perder en Mallorca o en Éibar» / Enésima defensa a ultranza de Latasa: «Es un jugador maltratado arbitralmente»
Fran Escribá, con el pulgar arriba durante el entrenamiento del pasado miércoles.
Hay derrotas que duelen y derrotas que se explican. El problema empieza cuando, de tanto explicarlas, se terminan normalizando. En el Real Valladolid parece haberse instalado desde hace demasiado tiempo una peligrosa cultura de la resignación, esa que convierte perder fuera de casa en algo perfectamente asumible, casi inevitable, siempre que el rival tenga nombre, estadio o contexto suficiente para justificarlo. «A nadie le debe escandalizar perder en Mallorca o en Éibar, porque se jugaba fuera y por la entidad de los rivales», dijo Fran Escribá en la previa del Cádiz. Y quizá ahí radica el problema: que ya no escandalice.
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Porque se puede perder en Mallorca, en Éibar o en cualquier otro campo. Claro que sí. Lo que resulta difícil de asumir es que el Valladolid lleve siete meses sin ganar lejos de Zorrilla y todavía se pueda hablar de determinadas derrotas como algo normal. Más aún cuando ayer Víctor Orta reconocía estar «cansado de perder» en los últimos años. La frase del vicepresidente deportivo y la del entrenador dibujan dos sensibilidades que, juntas, llaman poderosamente la atención: mientras uno verbaliza el hartazgo por una dinámica que se ha enquistado, el otro rebaja el impacto de una derrota antes incluso de que llegue.
Un equipo que quiere volver a ser competitivo no puede vivir instalado en ese espacio de conformismo. Menos todavía después de dos derrotas consecutivas para empezar la temporada. «Vamos un poco más obligados todavía», admitió el técnico. La cuestión es por qué parece necesario recordarlo.
Quizá por eso también resulte significativo que Escribá no escondiera que se barruntan modificaciones en la alineación. «Cuando no ganas hay que tocar algo», reconoció. El propio entrenador apuntó a la falta de colmillo como problema a resolver. «Si habláramos sólo de juego no han sido partidos para estar descontentos. En los últimos 30 metros estamos siendo inocentes. No hemos sido peligrosos. Hay que ser mucho más agresivos, oler la sangre».
También hubo espacio para hablar de nombres propios. Sobre Latasa, Escribá volvió a defender a capa y espada al delantero madrileño, titular en ambos encuentros, tanto en lo futbolístico como en lo arbitral. «No ha tenido ocasiones porque no le hemos puesto buenos balones y, por tanto, no se pueden personalizar en él las dos derrotas sufridas. Le hacen muchas faltas que no pitan, pero cuando son en contra, no dudan en sacarle amarilla, aunque sólo haya habido un leve contacto. Es un jugador maltratado por los árbitros».
La previa también dejó alguna pista sobre lo que viene. Escribá valoró la continuidad que Albert Celades ha dado al trabajo de Imanol Idiakez y definió al Cádiz como «un equipo en formación, interesante y mejor montado». En ese contexto, habló también de dos de las incorporaciones que todavía están buscando su sitio. De Miguel Rubio destacó que «domina las dos áreas. Nos aporta físico. Siendo grande, es muy rápido. En área contraria anticipa muy bien, igual que en la nuestra. Es un central de mucho nivel. Estaba sin competir y vamos a tener paciencia», mientras que sobre Homam fue más prudente: «Va a sorprender, tiene buena zurda, quizás le quede un poco para jugar».
El Valladolid necesita dejar de convivir con la derrota como si fuera una circunstancia inevitable. Puede perder el domingo en el JP Financial, como puede perder cualquier equipo. Pero no debería asumirlo antes de jugar. Porque una cosa es entender que perder forma parte del fútbol y otra muy distinta aceptar que perder forma parte del Pucela.