Diario de Valladolid

Llorando bajo la lluvia

Múltiples quejas de abonados ante la usurpación de sus butacas por parte de seguidores deportivistas y la inacción del club / Algunos optaron por marcharse /«Sentimos el perjuicio causado», aseguran en Zorrilla

Seguidores mezclados en la grada de los dos equipos.

Seguidores mezclados en la grada de los dos equipos.PHOTOGENIC

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Los dispositivos de seguridad ante un partido de alto riesgo son imprescindibles... siempre que funcionen. En algunos casos es imposible llevarlos a cabo, cuando el número de infractores es muy elevado y la capacidad de acción para neutralizar estas acciones es limitada, por la cuantía de efectivos para resolver los problemas.

La actuación de las Policías Nacional y Municipal fueron impecables durante todo el fin de semana, con muy escasos incidentes. Pero la seguridad privada del Real Valladolid se vio desbordada ante la avalancha de seguidores deportivistas que entraron fuera de las dos ubicaciones reservadas para ellos. Un problema causado por los abonados que revendieron su carné y las dos entradas a las que tenían derecho.

Dos grandes problemas se juntaron, agravados por la enorme tormenta. El primero se dio en la entrada al estadio. La mayoría de los deportivistas lejos de las zonas acotadas para ellos fueron discretos con sus camisetas y bufandas, y se los pusieron ya dentro. Los más torpes fueron expulsados al negarse a quitárselos, lo que provocó colas en las puertas, con el jarreo de agua aumentando el caos. Un portero fue agredido. Algunos abonados entraron con el 0-1 en el marcador.

El gran desastre ocurrió dentro. Los abonados y deportivistas de reventa se sentaron más o menos donde les correspondía, pero la tromba de agua despobló gran parte de las gradas no cubiertas, buscando muchos espectadores el sotechado. Los seguidores del equipo coruñés con entrada o abono de reventa aprovecharon para agruparse, de forma que cuando esos abonados quisieron acceder a su asiento, estaba ocupado. Había grupos de decenas de seguidores cada uno y unos 300 en la grada este, que pasaron tras el descanso junto a la zona de tribuna reservada a los deportivistas que sí habían comprado entradas legales.

La seguridad privada podía identificar a unos pocos, pero no a decenas, y se vio desbordada ante las peticiones de los abonados pucelanos de recuperar su plaza. Para evitar males mayores, se les instó a buscar una zona libre, aun a sabiendas de que tenían derecho a sentarse en su butaca habitual.

Unos transigieron y otros, enfadados por verse desplazados, estar empapados y con el marcador en contra como guinda del caos, optaron por marcharse, al ver su derecho vulnerado. Afortunadamente, la inmensa mayoría de aficionados gallegos fue muy educada y no ocurrieron incidentes de gravedad.

POSTURA DEL CLUB

El Real Valladolid asegura entender el enfado de los abonados que vieron vulnerado su derecho. «Les comprendemos perfectamente y sentimos mucho que no viesen el partido en el asiento al que tienen derecho o que hayan optado por marcharse. Estamos recabando todos los datos posibles, porque nos han llamado y escrito muchos, para ver cómo podemos compensarles», explica a este diario Jorge Santiago, director del Área de Corporativa del club, que incide sin tapujos en la causa del problema.

«Esto se ha producido porque algunos abonados han revendido carnés y entradas. Son los que han perjudicado al resto. Algunos abonos los hemos neutralizado en las entradas y procederemos según el reglamento interno».

Santiago explica que la seguridad del club acabó viendo un mal menor en la ocupación de asientos ajenos. «No es algo justo en absoluto pero optamos por obrar así para evitar posibles incidentes de gravedad, como avalanchas o la invasión del terreno de juego, que podrían haber afectado a la seguridad de los espectadores. Por suerte no pasó nada, también por el comportamiento de ambas aficiones. De hecho la delegación del Gobierno nos ha felicitado por el operativo».

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