Sin prisa por Moro
El club esperará a que el extremo brille aún más en el Europeo sub 21 para subir su cotización y que haya ofertas mayores pese al acuerdo verbal del jugador con el Ajax
Raúl Moro controla el balón durante el reciente España-Italia sub 21.
El acuerdo verbal desvelado el miércoles por el diario neerlandés De Telegraaf entre Raúl Moro y el Ajax invitaba a pensar en una rápida resolución del fichaje del extremo blanquivioleta por el club de Ámsterdam. No será así, a no ser que se viva un giro de 180 grados en los acontecimientos, movimiento que suele estar causado por una importante subida económica.
La nueva propiedad del Real Valladolid no va a vender al jugador antes de comunicar oficialmente su entrada en el club blanquivioleta. Es más, pese a este acuerdo verbal que en Países Bajos dan por hecho, los recién llegados a Zorrilla prefieren esperar a que el Europeo sub 21 pueda subir aún más la cotización del jugador y así venderlo más caro.
No habría problemas con el pacto hablado entre Moro y el Ajax mientras no exista compromiso escrito. Y habitualmente, si un club es capaz de subir la oferta actual de los holandeses, en torno a los 15 millones, está también dispuesto a mejorar la ficha del jugador.
Por tanto se plantean dos plazos claros para acometer la no posible, sino más que probable compraventa: justo al final del Europeo, si Moro se sale y llueven las ofertas; o bien con la pretemporada ya entrada, jugando un poco con las urgencias para completar la plantilla de los clubes que lo quieren y logrando, en la medida de lo posible, que haya una puja.
El Real Valladolid se ha encontrado con la facilidad en este asunto de que Raúl Moro no es un jugador complejo, sino todo lo contrario. Sus ganas de prosperar deportivamente son tan lógicas como evidentes, pero no es un futbolista que vaya a montar un número para provocar su salida. Está muy agradecido al Pucela por sacarle del semiostracismo en que se hallaba y huye de una salida traumática.
Esta operación, aunque se pague a plazos, como todas las de cierto nivel económico, es muy importante para estabilizar al club en Segunda. A pesar de las ayudas por el descenso, los derechos de televisión se dividen por más de diez y la adquisición de un cierto poderío económico para captar jugadores interesantes de cara a la lucha por un nuevo ascenso puede llegar por medio de esta operación.
Por desgracia para el Real Valladolid, es la única que puede dejar en las arcas de Zorrilla dos dígitos en millones de euros. El club no cuenta con más jugadores susceptibles de una buena venta y no puede permitirse un resbalón con Moro.
Todos sus compañeros cotizan igual o por debajo de los dos millones, excepto Biuk, con 2,5. Algunos futbolistas vendibles serían Juric, Latasa, Amallah, Nikitscher o Meseguer, pero por cantidades muy menores. De ahí el cuidado especial con que la nueva propiedad blanquivioleta mira esta operación.
Y más si no piensa dedicar dinero propio para invertir en plantilla, al estilo de Ronaldo. Es algo que Gabriel Solares y quienes lo acompañan en este proyecto deberán explicar: si además de pagar por comprar el club, habrá más dinero para invertir en plantilla, o bien se mantendrá con lo que el club genere.