Diario de Valladolid

Un Real Valladolid incapaz de competir

Los blanquivioleta perdonan tras un comienzo arrollador, permiten la remontada del Mallorca, forjada por errores impropios de profesionales, y se vienen abajo

Rubio castiga de nuevo a Moro, el mejor, y lo cambia por Machis

Asano, Moro y Aznou observan el balón en una acción del partido.

Asano, Moro y Aznou observan el balón en una acción del partido.LALIGA

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Los huevos se pueden preparar de muchas formas: fritos, revueltos, en tortilla, cocidos, benedictinos, escalfados, pasados por agua... y más. Se pueden realizar múltiples preparaciones con ellos.

Las derrotas del Real Valladolid cuentan con un espectro tan amplio en su diversidad como el cocinado de los huevos. Se pueden completar con un ridículo en los noventa minutos, con ese ridículo en la primera parte, en la segunda, o durante trechos intermitentes del choque.

También se puede encontrar la variedad de que no haya ridículo pero no se sepa entender el encuentro. Entero, o en partes, cediendo situaciones estúpidas de gol al rival sin que éste tenga que trabajárselas. Es como servirle la victoria a domicilio en moto. No hace falta que se la trabaje. 20, 30 o 40 minutos de orden, un despiste de alevín y gol en contra. Impropio de cualquier equipo profesional.

Marcar al Real Valladolid consiste en esperar el regalo. El rival sabe que antes o después, llegará. Como Papá Noel, los Reyes Magos o el cumpleaños. Son fechas fijas.

Le ocurrió al Pucela con el Barcelona y persistió en su error en Mallorca. Un presunto orden táctico mejor instalado y una mayor verticalidad en el ataque fueron borradas por fallos inconcebibles. Los de siempre cometidos por los de siempre, con el entrenador como testigo y máximo responsable (el que está y los dos de antes) de una plantilla impresentable en su trabajo defensivo, convertida en una máquina de encajar goles. Los ha sufrido en todos sus desplazamientos.

El que supuso la victoria local lo certificó Darder de forma muy parecida a Fermín con el Barcelona una semana antes. Asano se pasea desde su banda a la otra por toda el área, se gira, envía el cuero al mallorquín y solo, en medio del área, con los tres centrales hundidos al lado de Ferreira, emboca enviando el cuero a un lado, como su fuese Rahm con el putt a cinco centímetros del hoyo.

Un mínimo estudio del vídeo del choque contra el Barça empujaría a evitar esta situación, pero se repitió. Y se verá en más ocasiones hasta final de Liga. Ni Rubio sabe enseñar, ni casi todos sus jugadores aprender. Excepto alguno como Moro, el sustituido por Machis. Hace más el barcelonés con una pierna que el venezolano con tres, pero Rubio tiene que contentar a todos. El consenso, la felicidad y la tranquilidad del libro para analfabetos de Catoira, por encima de los resultados.

Y es que el resultado duele como vinagre en la herida, después de la salida en tromba del Pucela, que supo interpretar de salida perfectamente el partido ante un Mallorca cuya afición estaba de uñas por su reciente trayectoria.

Rubio implementó un 4-1-4-1 sin Juric de cabecero, que dejó el puesto a Cömert. Candela fue el central junto a Cenk. Nikitscher y Amallah (al trote) jugaron por dentro, con Chuki y Moro en los extremos, y Latasa arriba. Ferreira fue el meta.

Los primeros minutos fueron trepidantes para el Real Valladolid, con un imparable Moro como maestro de ceremonias. Un centro de Chuki al segundo palo fue fallado de forma incomprensible por Cömert en boca de gol. Greif le sacó el balón. Poco después llegó el gol. Nikitscher, en su única acción destacada, robó un balón que pasó a Latasa, éste abrió hacia Moro, subió imparable, centró al segundo palo y Chuki cruzó el cuero a la red. En una jugada casi igual, Moro pasó a Chuki cuando podía haber tirado. El disparo del canterano fue parado por Greif. Chuki cerró su serie al estilo microondas con un tiro alto en la frontal, cuando tenía pase claro a Latasa.

Era el minuto 19 y el Pucela se pudo hacer colocado con dos o tres goles de ventaja. Apenas existió en ataque hasta el final.

El Mallorca fue controlando más y más la pelota hasta monopolizarla. Ferreira sacó con la pierna un tiro cruzado de gol a Asano e instantes después Mascarell remató solo a bocajarro desde su zona izquierda un centro de Maffeo. Luis Pérez, a por uvas, pues estaba detrás de Candela, que ya marcaba a otro rival. Eso sí, el utrerano echó la culpa del tanto al portero. Otro de sus clásicos. Antes del descanso, Ferreira voló para sacar un cabezazo de Dani. Otro de Raíllo rozó el larguero.

La segunda parte comenzó con el gol de Darder y uno anulado a Cenk de cabeza por un fuera de juego de Moro, el centrador, de un palmo.

Rubio despendoló al equipo con los cambios y todo fueron ocasiones locales, excepto un tiro de Latasa en tackling, sacado por Greif.

Para preparar huevos lo primero es tenerlos. Y cerebro para saber condimentarlos. Para acumular derrotas no hace falta nada de esto.

FICHA TÉCNICA

Mallorca: Greif; Maffeo, Valjent, Raíllo, Mojica; Mascarell, Costa; Asano (Antonio Sánchez, min. 66), Darder (Lato, min. 85), Dani Rodríguez (Jaume, min. 76); y Muriqi (Larin, min. 66).

Real Valladolid: Ferreira; Luis Pérez, Candela (Grillitsch, min. 58), Cenk, Aznou; Cömert (Marcos André, min. 82); Chuki (Iván Sánchez, min. 58), Amallah (Anuar, min. 73), Nikitscher, Moro (Machis, min. 73); y Latasa.

Árbitro: Pulido Santana.

Tarjetas amarillas: Cenk, Raíllo y Lato.

Tarjetas rojas: No hubo.

Goles: 0-1: Chuki (min. 7). 1-1: Mascarell (min. 28). 2-1: Darder (min. 49).

Incidencias: Son Moix. 16.018 espectadores.

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