Diario de Valladolid

Nuevo ridículo blanquivioleta

El Real Valladolid da la cara durante 40 minutos ante el Villarreal para hundirse después y acabar como un muñeco zarandeado por el conjunto amarillo, que marcó cinco goles y pudo doblar la cifra

Marcos André y Chuki, antes de sacar de centro tras el gol del sonriente Comesaña.

Marcos André y Chuki, antes de sacar de centro tras el gol del sonriente Comesaña.LALIGA

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Lo voy a explicar tan clarito que lo va a entender hasta Ronaldo. Y Senn. Y Fenaert. Y Mazziotti. Espero que se lo expliquen con dibujos y flechas a Catoira, para que también lo comprenda.

Es probable que el Real Valladolid descienda, incluso con más fichajes en cantidad y calidad, en los dos días que restan de mercado. Pero sin ellos, la pregunta a formular es cuándo bajará: si en marzo o en abril. Porque la calidad de la plantilla actual es vergonzosa, peor con diferencia que la del año pasado y más limitada que un buen puñado de las de la Segunda actual. Y encima se va Juma, con Moro lesionado.

El resultado de estos aprendices de doctor Frankenstein que se están cargando el club es el monstruo que pulula por todos los estadios de España. A veces parece que se tiene en pie y hasta da unos pasos, pero siempre se atora y acaba derrumbándose. No da para más.

El conjunto blanquivioleta cayó de nuevo en el ridículo y demostró que, si el Villarreal es un submarino, él es un batiscafo. Sus inmersiones son de muchos más metros y ya divisa las profundidades abisales, donde sólo habitan criaturas deformes. Como él. Un equipo barato, escaso, de calidad infumable y descompensado.

Este Pucela quiere salir de la fosa de las Marianas en que vive, la mayor sima del mundo, de más kilómetros incluso que el Everest. Pero no puede. Carece de argumentos futbolísticos. No por falta de trabajo de Cocca, técnico que ha ampliado la duración de los entrenamientos y ha dotado de cierto aunque esporádico orden táctico al equipo. Le dura en lo que aprieta el rival y empieza a cortocircuitar por la evidente falta de calidad.

En Villarreal plantó cara a los locales durante cuarenta minutos de orden, posesión y verticalidad... que murió en el borde del área. Pese a esto, el cuadro de Cocca no tenía mala pinta. Pero los de Marcelino vieron que el Pucela disparaba poco y sus proyectiles eran bolas de anís, de forma que tocó la corneta para llamar al ataque.

Y entonces comenzó la carnicería.

El Villarreal se dedicó a lo que mejor sabe, con la complicidad de un Real Valladolid que se fue rompiendo cada vez más con cada gol, hasta acabar hecho jirones. Los castellonenses fueron creciéndose hasta firmar la masacre, siempre con el mismo modus operandi: pared, balón en profundidad a la zona de interiores, tiro a gol, o nuevo pase para marcar. Uno tras otro, cayeron cinco, sin que el banquillo ni el equipo, con el peor partido perpetrado jamás por Javi Sánchez con esta camiseta, fuesen capaces de taponar la sangría. Antes al contrario, con cada gol se iban abriendo las venas para facilitar su aniquilamiento.

Dos tiros de Javi Sánchez -falta directa- y Chuki, titular inesperado, fueron la única producción ofensiva albivioleta después de sobar tanta bola en esos 40 minutos iniciales.

El Villarreal, pasado el susto, puso a funcionar su calidad individual y su capacidad asociativa en distancias cortas. Ayoze recibió en el área poco antes del descanso, se fue de tres defensas y cruzó la bola a gol de un tiro seco metiendo la puntera abajo.

El tanto debió dolerle tanto al Pucela que en la segunda parte se asistió a una matanza por parte de los locales, poniendo en ridículo a sus rivales. Entre ambas escuadras hay diferencia de calidad, pero no tanta.

En este aquelarre con los castellanos como víctimas sacrificiales, estos se fueron achicando, a medida que su rival se agigantaba. Desaparecieron marcajes, ayudas, líneas de presión, recuperaciones....Aquello fue la nada desde el pitido inicial para la reanudación.

Después de un tapón de cuarto de hora con cinco claras ocasiones amarillas sin premio, llegó el descorche. Los goles llegaron como el champán de un ganador de Fórmula 1.

Pépé dio un pase de tacón, el balón pegó en Javi Sánchez y le llegó a Gueye para fusilar el 2-0. Comesaña remató de cabeza a la red poco después, sin marcaje alguno.

La fiesta local continuó, con el Pucela hecho ya un pingajo. Un pase en profundidad a Barry -cómo no, desmarcado- sirvió para anotar el cuarto. Y Suárez, más sólo que el conde Montecristo, clavó en mitad del área el quinto, a la media vuelta.

Amallah redujo la paliza con un tanto final de medio churro, producto de un tiro mal ejecutado a bote pronto que despistó a Conde. Ni el Real Valladolid, ni mucho menos él, que se pasó medio partido andando cuando tocaba defender, lo merecieron.

Como no sé si el primer párrafo ha quedado claro para esta gente del club, lo vuelvo a repetir de otra forma: el Pucela con tres o cuatro fichajes en estos dos días puede aspirar a sacar un 3, un 4 o incluso soñar con ese 5 que dé la permanencia. Sin ellos, oscilará entre el 1 y el 0, es decir, el ridículo y el ridículo más espantoso.

Aunque, bien visto, quizá los que mandan en el club cursaban otra asignatura y en esa tienen asegurado el 10.

FICHA TÉCNICA

Villarreal: Conde; Kiko Femenía (Navarro, min. 46), Foyth, Kambwala, Cardona; Yéremy, Gueye (Parejo, min. 68), Comesaña, Baena (Denis Suárez, min. 74); Gerard (Pépé, min. 60) y Ayoze (Barry, min. 68).

Real Valladolid: Hein; Luis Pérez, Javi Sánchez, Torres, Rosa; Juric (Nikitscher, min.71), Chuki (Iván Sánchez, min. 79), Amallah; Anuar, Marcos André y Sylla (Latasa, min. 71).

Goles: 1-0, Ayoze, min. 42. 2-0, Pépé, min. 64. 3-0, Santi C.V., min. 70. 4-0, Barry, min. 86. 5-0, Denis, min. 90+. 5-1, Amallah, min. 90+.

Árbitro: Díaz de Mera Escuderos (c. castellano-manchego). Amonestó al local Foyth; y a los visitantes Lucas Rosa y Amallah.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 22 en LaLiga EA Sports disputado en el estadio de la Cerámica de Villarreal ante 17.032 espectadores.

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