BALONCESTO / POLIDEPORTIVOS
Problemas con los pabellones
El CBCV quiere jugar en Huerta del Rey para que quepan todos sus abonados, pero el Ayuntamiento prefiere el Pilar Fernández porque no se pueden meter las canastas en el primer pabellón

Vista panorámica de Huerta del Rey con ojo pez.
El lunes era el día fijado desde el Ayuntamiento para comenzar la aplicación de la pintura impermeable en las zonas de la cubierta del polideportivo Pisuerga por donde se crean las goteras. Ayer jueves aún no se había ejercido ninguna actuación sobre la zona afectada. La copiosa lluvia del miércoles lo impidió, pero lunes y martes pasaron sin más.
Visto el panorama, el Club Baloncesto Ciudad de Valladolid piensa en escenarios alternativos para jugar, en caso de que la lluvia lo impida, como le ocurrió el sábado en el derbi ante la Cultural Leonesa.
Desde el consistorio se ha ofrecido el polideportivo Pilar Fernández Valderrama. Piensa en esta instalación como fija si persisten los problemas de goteras, pero la solución no satisface al principal club de baloncesto de la ciudad.
En primer lugar, porque el aforo de la instalación es para un máximo de 1.545 espectadores, inferior al número de abonados del club. Su número está próximo a los 2.000, a los que habría que sumar palcos y patrocinadores, lo que supone un total aproximado de 2.500, sin contar público de compra de entrada, peñas y colegios.
La segunda causa es el tipo de canasta del Pilar Fernández Valderrama, que no se adecúa a la normativa de la Federación Española. Ésta dictamina que deben ser de pie y no retráctiles desde el techo, como es el caso de esta instalación. Habría que comprar unas canastas de este tipo o llevar las del Pisuerga.
La solución que prefiere el Ciudad de Valladolid es jugar en Huerta del Rey, en una vuelta a los orígenes de aquel Fórum Valladolid que se estableció como equipo de la ACB en aquel recinto. El Ayuntamiento sin embargo la ve como un escenario imposible. En primer lugar, porque no hay espacio para meter las canastas de pie, de cinco metros. En segundo, porque habría que armar y desarmar la estructura de madera de la cancha de juego.
El primer pabellón construido en Valladolid cuenta con sus 3.500 butacas, suficiente aforo para albergar a la masa social morada y con espacio de sobra para espectadores sueltos y afición visitante. Por eso lo prefiere el club.
Pero hay más problemas. La pista es compartida por los dos equipos de balonmano de élite: el Recoletas Atlético Valladolid masculino y el Caja Rural Aula femenino. Ambos están obligados a cuadrar calendarios de entrenamientos y partidos para no coincidir, y la entrada de un tercero dificultaría aún más la armonía. Además, la pista, de titularidad municipal, es alquilada a particulares para celebrar partidos, algunos de periodicidad semanal.
Al menos la respuesta de ambos clubes ha sido positiva. Sus entrenadores, David Pisonero y Salva Puig, se mostraron receptivos a compartir la instalación.
«Todo lo que sea ayudar, para nosotros bien. Somos flexibles y cuando hay problemas, mandan las voluntades. Y aquí hay voluntad de ayudar», comentó Pisonero.
«Si el baloncesto viene aquí, por mí encantado. Sería tema de cuadrar horarios y pista. Por ayudar a un club de la ciudad, lo que haga falta. Me gustaría que me ayudasen, en caso de necesidad», indicó Puig.