El UEMC RVB coge aire
Gana al Zamora 91-86 tras unos penosos primer y tercer cuartos, perdiendo de 15 / Sale del descenso, a expensas de lo que haga Menorca / Brillante Mballa

Shemar Wilson sube el balón ante Ondrej Hustak.
El UEMC RVB puede hacer de todo menos ser previsible, como decía Churchill de los lecheros en las democracias. Tan acostumbrado está a jugar en el filo, que se ha hecho cuchillo. A veces se corta y a veces mata. O hace las dos cosas, como ante el vecino Zamora.
El derbi acabó en victoria blanquivioleta después de una montaña rusa con escaso juego pero mucha emoción y demasiados puntos para el baloncesto visto, aunque es lo que pasa cuando dimiten las defensas, excepto en el cuarto final.
El triunfo saca de forma momentánea a los de Iñaki Martín de la zona de descenso, ya que el Menorca-Cartagena se juega hoy y existe un triple empate a diez victorias, pues Cantabria cayó contra San Pablo (74-85) como era de esperar. En esta igualdad, el peor es el cuadro balear.
El derbi contra el Zamora hubiese sido mucho más cómodo para el Real Valladolid Baloncesto si hubiese evitado el paso por vestuarios, donde alguna sustancia narcotizante debió impregnar las paredes. El partido comenzó con un 0-10 que sonaba a cargar los fusiles para la ejecución. Y el gatillo comenzó a vibrar con el 55-70 del tercer cuarto, máxima diferencia zamorana a 14 minutos del final, con un parcial de 4-18 después del descanso.
En ambas situaciones, el cuadro pucelano evitó la ejecución y fue capaz de venirse arriba a base empuje y coraje... individuales. El juego colectivo brilla casi siempre por su ausencia y no hay jugadas en las que el movimiento grupal de balón propicie situaciones claras de tiro. Hay prisa. Y nervios. Priman el tiro de tres y las entradas a canasta, como si esto fuese una NBA de todo a cien. Pero lo que hay que pedir a estas alturas de Liga al urgido equipo blanquivioleta es que gane. Y ganó.
Este partido con nombres propios se explica desde la aportación de los menos habituales. Mballa y Cele unieron sus muñecas mágicas a la de Wilson. El escolta surafricano fue quien metió al UEMCRVBen el partido tras ese 0-10. Hizo los primeros ocho puntos locales y, apoyado por Wilson, logró que el primer cuarto acabase 21-23.
Pero Mballa fue la brújula. El ala-pívot francés fue el jugador más valorado del partido (26) y el máximo anotador global (22), apareciendo en los momentos de mayor crisis para poner con sus nueve canastas y otros tantos rebotes el forjado de la victoria pucelana.
El segundo cuarto fue más competido y acabó con un ajustado 51-52, después de que el Zamora comenzase a mostrar la vía de agua por la que se hundió su crucero por el Duero: las pérdidas de balón. Sumó nada menos que 19 en el encuentro, por 7 de los locales.
Tras el mayor acierto ofensivo blanquivioleta en este segundo episodio, se esperaba la remontada en el tercero. Lo que llegó fue la máxima diferencia del Zamora (55-70, parcial de 4-18) y el rumor de que esta vez ya no era posible voltear la mala entrada, quince puntos abajo.
Pero lo fue. Un tiempo muerto de Iñaki antes del final decoró el marcador con un 66-76, preludio de la reacción en el último cuarto, en que el Zamora colapsó en ambos aros, con Walker como único referente. Sergio de la Fuente y Manchón se unieron a la fiesta y el RVBse colocó 88-83, una máxima diferencia que conservó hasta el final, con Torres y Vucetic residuales.
FICHA TÉCNICA
UEMC RVB: Torres (18), Demers (5), Cele (4), Wilson (16), Vucetic (3) -quinteto inicial-García-Abril (-), Puidet (2), Manchón (12), Suvi (-), Sans (6), De la Fuente (10) y Mballa (22).
Zamora: Walker (19), Round (8), Saintel (9), Buckingham (15), Nikic (6) -quinteto inicial-Powell (0), Hanzlik (6), Hustak (0), Hearst (-), Omar Lo (4), Naspler (6), y Pauksté (13).
Árbitros: Olivares Bernabéu, Areste Giralt y Seijo Vázquez.
Eliminados: No hubo.
Parciales: 23-26, 28-26, 15-24 y 25-10.