BALONCESTO / PRIMERA FEB
El Real Valladolid Baloncesto ni está ni se le espera
BALONCESTO. El UEMC Real Valladolid Baloncesto vuelve a pegarse un tiro en el pie en casa espantando a los aficionados con un nuevo ejercicio de incapacidad ante el Gipuzkoa Basket (66-79)

Tres jugadores del Gipuzkoa Basket luchan por un rebote junto al blanquivioleta Atencia.
Parece que es la triste realidad a la que se enfrenta el UEMC Real Valladolid Baloncesto. Un equipo timorato gobernado por la anarquía en la que las voces de su entrenador Lolo Encinas son un canto en el desierto. Sí, porque nadie escucha, porque es difícil de explicar como camina en el alambre partido tras partido para en la mayoría de los casos acabar cayendo en la lona víctima de sus errores, de su incapacidad y de su nula aplicación defensiva. Y es que habría que tirar de hemeroteca para recordar cuando se han recibido tantas canastas sin oposición, de esas de alevínes de patio de colegio.
Si en Menorca se hizo con un triunfo en cierto modo balsámico en gran parte regalado por el entrenador rival que espantó los fantasmas, ante Gipuzkoa en un ‘más de lo mismo’ las sábanas blancas volvieron a salir a pasear.
Otra derrota con estrépito ante un rival menor. ¿Qué pasará cuando lleguen los ‘grandes’, la etiqueta que otrora también llevaba pegada a su solapa?, replicaba más de un aficionado entonando la puerta de salida en mitad del último cuarto.

Sergio de la Fuente, en el suelo.
El UEMC Real Valladolid ni está ni se le espera. Es lo que hay. Así de claro. Gipuzkoa también le bailó sin piedad ahondando en los mismos errores: en la pésima defensa del bloqueo directo, en la pérdida del rebote pese a sus dos ‘torres’ (Vucetic y Rozitis), en su defensa (si se le puede llamar defensa) de sombras, en su desorden ofensivo gobernado por la anarquía de un Kovacevic, agujero en defensa, pero único flotador al que agarrarse el equipo...

Kovacevic arma el brazo para lanzar ante Gipuzkoa.
El 0-6 de salida solo fue un adelanto de lo que iba a suceder. Gipuzkoa jugó en ataque a placer como tantos otros rivales. Sus canastas parecían jugadas de pizarra ante el despiste o más bien falta de concentración de los blanquivioleta. Solo Kovacevic, y a su manera, pareció plantar cara y... como único recurso. Porque Hoover es una sombra. Porque Sergio, pese a su deseo, ya no está para estas lides. Porque Vucetic es un islote en el océano mal aprovechado que opta por salirse fuera para poder recibir el balón.
Rebotes muy largos: 'Presidente, tenemos un problema'
- Defensa de sombras. Pocas veces, igual nunca, Gipuzkoa sumó tantas canastas sin oposición, tras bloqueos, puertas atrás, pase y va y tiros liberados ante una defensa sin defensa.
- Lolo Encinas. El técnico llamado a cambiar el baloncesto en Valladolid está sufriendo. Anima, corrige pero ‘su’ baloncesto, en el que cree, sigue sin aparecer tras ya 9 jornadas.
- Kovacevic. Viva la anarquía. Kovacevic es el nuevo Schmidt. Esa es al menos la sensación. No hay otras soluciones en ataque. Sólo él y su autodeterminación, bien o mal lanzadas, sus canastas son el único camino.
El UEMC Real Valladolid, frenado con un tiempo muerto rival, logró una máxima de seis puntos (29-23). Mero espejismo. Porque Gipuzkoa, también con bajas y sin llorar, supo aprovecharse de la ya habitual empanada en la puesta de escena del inicio de un cuarto, el tercero, para ponerse por delante (37-44, 43-52 y 51-60 en el minuto 30). Pero faltaba lo peor. Desconexión total en la pista con un perdido Lolo Encinas totalmente superado, con cambios a la desesperada y de tres en tres en busca de respuestas. Pero nada. Primero silencio en la cancha para dar luego paso a tímidos pitos cuando Gipuzkoa se puso casi 20 arriba (54-73) a tres minutos y medio para el final. Porque nadie entendía la alarmante y a la vez desquiciante falta de actitud defensiva y la anarquía a la que está atado su equipo con la metralleta de Kovacevic, con casi 37 minutos en cancha (ver para creer y entender), como única solución. Al menos sus 31 puntos evitaron un sonrojo mayor, al menos de medio campo hacia adelante.

Imagen de una de las gradas de Pisuerga ante Gipuzkoa.
Gipuzkoa también le iba a sacar los colores al Real Valladolid en un Pisuerga en el que el público, como hiciera Homer Simpson en la famosa serie de dibujos animados parece ya abonado al manido ‘¡Me aburro!’
¿Quién le ha visto y quién le ve? El Real Valladolid sigue de bajón después de una semana de descanso para poder entrenar y pulir unos errores y un «baloncesto moderno» pero totalmente arcaico (66-79).
UEMC Real Valladolid 66 -Inveready GipuzKoa 79
- UEMC Real Valladolid Baloncesto: Agustí Sans (6), Nathan Hoover (2), Maj Kovačevič (31), Sergio de la Fuente (5), Vasilije Vučetić (10) -quinteto inicial-. También jugaron: Hansel Atencia (6), Juan García-Abril (3), Dani Manchón (0), Gert Suvi (-), Dāvis Rozītis (3) y Mike Torres (-).
- Inveready Gipuzkoa Basket: Aitor Zubizarreta (5), Mateo Díaz (8), Mads Bonde Stürup (11), Manex Ansorregui (9), Josip Vrankic (15) -quinteto inicial-. También jugaron: Javier Nicolau (15), Ánder Martínez (10), Jakub Mokran (4), Martínez Cendón (-) y Pape Bocar Sall (2).
- Parciales cada cuarto: 18-20, 16-16 (34-36), 17-24 y 15-19 (66-79 final).
- Árbitros: Olivares Bernabéu, Lizana Moreno y Sierra Carrillo.
- Incidencias:En los prolegómenos del partido se guardó un minuto de silencio en memoria de Jesús Cossío, ex presidente del Comité Técnico de Árbitros de la FBCyL. Ambos equipos posaron con una pancarta de ‘Yo digo cero’, con motivo del Día Internacional contra la violencia de género.