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MANUEL CENTENO
Valladolid

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Vino al Real Valladolid para tres meses y al final han sido tres meses más 18 años. Carlos Suárez ha sido uno de los personajes más controvertidos del deporte pucelano con su gestión al frente del club, primero como empleado y después como propietario. A pesar de su juventud, llegó precedido de fama como reflotador de empresas en apuros, al menos así lo presentaron las hermanas Saralegui cuando, a la muerte de su padre y tras la nefasta gestión de Nacho Lewin, lo pusieron al frente del club para convertirlo en una sociedad anónima rentable.

Ellas no sabían de fútbol ni tampoco tenían ganas de aprender, pusieron a un profesional con la intención de curar al herido y lograr una venta rápida pero no fue así. Por aquel entonces traté durante mucho tiempo de lograr una entrevista con las propietarias, cada día les enviaba un correo electrónico y ellas se lo reenviaban a Suárez, quien siempre decía no estar autorizado para hablar, lo que se convirtió en un círculo vicioso.

En una de esas ocasiones, buscando una reacción o al menos una respuesta, les comenté irónicamente que para tener aquí a una persona que no tenía capacidad de decisión ni permiso para hablar, podían ahorrarse su nómina y destinarla a paliar la deuda. No fue una petición para que despidieran a su presidente pero Carlos Suárez se lo tomó así y la entrevista nunca llegó. En ese momento, decidí empezar a juzgar en profundidad su labor al frente de la entidad y durante algunos años critiqué la forma de hacer las cosas, económica, social y deportivamente del presidente.

Fueron tiempos de enfrentamientos, discusiones, informaciones duras y presiones a mi medio pero siempre tuve el respaldo de mi director, que jamás cedió; también es justo reconocer que cuando la verdad salía a flote y se demostraba que la información era cierta, Carlos Suárez llamaba para disculparse, eso es así. Fui especialmente duro el año de Olabe por el trato que tuvieron con Mendilibar pero mis críticas siempre fueron a su gestión, a la forma de hacer las cosas, nunca a la persona. Después y pese a haber asegurado lo contrario, llevó al club a un concurso de acreedores que lo puso al límite de la desaparición y ahí decidí parar porque la situación era muy crítica.

También es cierto que no todo lo que ha hecho Suárez es malo, ha tenido sus aciertos y es justo reconocerlo; el club no creció con él, incluso se empobreció, pero al menos ha conseguido sacarlo adelante él solo aunque haya estado siempre en la UCI y solo él sabe si no pudo hacer más o fue de forma interesada, yo no lo sé. En un momento dado arriesgó su patrimonio para mantener la entidad abierta y no seré yo quien ponga en duda su sentimiento hacia el club, sería absurdo porque entre otras cosas no tengo forma de medirlo pero no es menos cierto que él, avispado como nadie en estas situaciones, siempre creyó que podía obtener beneficio a la hora de vender posteriormente, como ha ocurrido.

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Es absolutamente lícito, no conozco a ningún empresario que ponga su dinero sin intención de recuperarlo con creces pero, por todo lo anterior, me parece una broma que haya sido nombrado presidente de honor. No sé si Ronaldo ha querido ser generoso o ha preferido mantenerlo cerca mientras termina de levantar todas las alfombras pero, de verdad, se me ocurren otros nombres que merecen con mayor mérito ese título honorífico, como por ejemplo Pepe Moré. En lo personal le deseo a Carlos Suárez todo lo mejor, sinceramente, pero su etapa al frente del Real Valladolid debe quedar atrás.