AL CONTRAATAQUE
Gol en propia puerta
Falta mes y medio para el comienzo de la Liga pero el Real Valladolid ya ha marcado el primer gol. En propia puerta... A su afición. El gran patrimonio del club es su plantilla bajo la dirección técnica de un entrenador que saque el máximo rendimiento a los futbolistas y un director deportivo que también acierte con los fichajes, una gestión que tiene un enorme mérito añadido ya que el Real Valladolid no tiene acceso a los grandes mercados en los que se mueven clubes como Barcelona, Real Madrid, Atlético, Valencia, Sevilla..., por citar algunos de los grandes colosos de la Liga española.
El Real Valladolid cuenta además con otro patrimonio extraordinario, su afición. ¿Alguien lo ha olvidado? ¿Hace falta recordar lo que han sufrido los hinchas en las cuatro temporadas consecutivas que el Pucela jugó en ese infierno llamado Segunda División? Para ser más exactos, del sufrimiento se pasó a una alegría descomunal en el último mes y medio de la cuarta campaña. Llegó Sergio González al banquillo, agitó el árbol -es la frase que utilizó el día de su presentación- y pareció por momentos que Carlos Suárez y Miguel Ángel Gómez habían fichado un mago, además de entrenador, capaz de transformar a un equipo que estaba roto y hundido anímicamente en otro ganador y convencido de lograr esa gesta que se hizo realidad aunque nadie apostaba por ello, ni los más optimistas del lugar.
Conviene tener fresca la memoria. Los futbolistas son los que más sufren cuando pierden un partido pero los aficionados también se llevan la pena a su casa y después tratan de digerir ese tropiezo. Estos seguidores, de todas las edades, niños y niñas, abuelos y abuelas, llevan al Pucela en el corazón. Los hinchas más jóvenes también viajan para acompañar al equipo cuando se les presenta la ocasión y se gastan su dinero en el desplazamiento y la entrada al estadio. Es bueno recordarlo.
La pasión por el fútbol es imparable. Carlos Suárez prometió el carné gratis para la temporada 2018-2019 si el Real Valladolid ascendía y cumplió su promesa. Nadie va a pedir a Ronaldo Nazario que repita el detalle pero sí que tenga un guiño con la afición. Los más cachondos, en tono jocoso, dicen que con algunos de estos precios el club va a pagar el arreglo del estadio. Tengamos la fiesta en paz.