PATADA VOLADORA
Sergio
Las comprensiones oral y lectora son valores que por desgracia cotizan a la baja. Escribir sobre un terremoto no quiere decir que al autor del texto le gusten las devastaciones naturales. Y escribir sobre la posible destitución de un entrenador, tampoco implica que sea el deseo del autor de esas palabras.
El miércoles titulé mi información ‘Sergio, crédito limitado’. En ella hablé sobre la ausencia de un cheque en blanco para que el entrenador acabe la temporada, independientemente de los resultados, y la posibilidad de destitución si continúa la racha de derrotas en los dos próximos partidos, según como acontezcan estos. Por cierto, nadie de las diversas ramas en que ahora se compone el club ha salido a desmentirlo.
Pero lo más curioso me lo he encontrado en la calle. Incluso gente cercana me ha dicho si le quería botar. Comprensión lectora: escribir que pueden poner ruedas al míster no significa que quieras poner ruedas al míster. Por eso información y opinión se sirven separadas, al menos en los periódicos. Y en este caso, la divergencia entre lo que cuento y lo que deseo es absoluta.
Creo que Sergio debe seguir, pase lo que pase. Primero, porque tiene una plantilla tan justa, que dudo que otro entrenador le saque más partido. Y no la tiene por malos fichajes, sino porque el director deportivo fue a la compra con monedas, cuando sus colegas acudieron con tarjeta de crédito.
Segundo, porque la conoce perfectamente, la ha sacado partido y puede dar con la fórmula para que resurja. Más difícil lo tuvo el año pasado, cuando llegó a la desesperada y sin saber quiénes eran.
Tercero, porque creo que otro entrenador no podría evitar el descenso, si él tampoco puede. Y no se me ocurre otro mejor para intentar de nuevo el ascenso.
Cuarto, porque no tiene un caldo de cultivo en su contra. La afición no le culpa como factor principal del decaimiento del equipo. Antes mira hacia la falta de inversión como causa del mismo. De hecho el Pucela ha navegado durante muchas jornadas por encima de lo que su calidad y su presupuesto indicaban.
Es evidente que Sergio comete errores, y más en las últimas jornadas. Pero pesan mucho menos que el otro plato de la balanza. Algo que no ocurrió con Rubi, al que se le fue por el desagüe un gran equipo de medio campo para adelante; Garitano y Portugal, medrosos hasta la extenuación; Herrera, a quien deberían considerar delictivo lo que hizo con Mata y De Tomás; o Luis César, un iluminado que vivía de espaldas a su plantilla.
Sergio es otra cosa. Ojalá lo vean los dueños del club y se aguanten un poquito las ganas de traer a los suyos. Aunque sea por el bien de su propio negocio.