Diario de Valladolid

La tempestad lleva a la calma del Carramimbre

Tras caer en la cancha del colista el Carramimbre muestra su mejor versión para noquear al poderoso pero mal dirigido Bilbao de Alex Mumbrú

Sergio de la Fuente se levanta ante el punteo de Leonardo Demetrio.-PABLO

Sergio de la Fuente se levanta ante el punteo de Leonardo Demetrio.-PABLO

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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¿Cómo puede un equipo pasar de gusano a mariposa en apenas siete días? El Carramimbre lo hizo ayer tras haber caído contra pronóstico en su último partido en la pista del colista Prat y después de una semana convulsa y posiblemente desquiciante por culpa del fallido viaje en avión, la negativa de la directiva a incorporar el refuerzo en su día prometido, y el envenenamiento de un entrenador que volvió a mostrar su versión políticamente incorrecta que tanto escuece al presidente Mike Hansen. Pero ayer la tempestad sufrida en Prat dio paso, cuando muy pocos lo pensaban, a un triunfo no solo plácido sino totalmente convincente ante uno de los gallitos de la competición, como es el Retabet Bilbao Basket.

Tras lo visto ayer la pregunta es obligada. ¿Cómo se pudo perder en la cancha del endeble colista? Porque el Carramimbre, posiblemente sin el soplo y posiblemente motivación máxima de su entrenador, cada vez más cansado de la ‘guerra civil’ con la que tiene que lidiar en el club, con más detractores de lo que parece en un principio, desplegó una de las mejores versiones de la temporada. Y lo hizo, como vaticinó Paco García en la previa, con la motivación extra de los jugadores ante un poderoso rival con caché ACB y con ganas de arreglar el desaguisado ante Prat.

El Carramimbre mandó de principio a fin. Y en buena parte y sin quitar ningún mérito al equipo, ni mucho menos, porque enfrente tuvo a un adversario, segundo en la clasificación, con nombres y calidad incuestionable en su plantilla pero con un director de orquesta, el ex jugador Alex Mumbrú, con mucho por aprender. Y es que para ser entrenador (y más en una Liga tan exigente como la LEB-Oro) hace falta algo más que llevar un traje y corbata a juego. Hace falta algo más que llevar un apellido ilustre no como entrenador sino como jugador. Ayer el Bilbao del novato Mumbrú cayó en las mil y una trampas puestas por el siempre avispado Paco García, con mil y una batallas sobre sus ya desgastadas pero fornidas espaldas. Bilbao, de forma increíble, fue una marioneta en manos de un Carramimbre muy superior que mandó hasta por veinte puntos y se permitió el lujo de jugar con sus 12 jugadores.

No hubo batalla pese al fuelle administrado y contenido de Paco García. El Carramimbre mandó de principio a fin y tan solo la explosividad de Brown y la fortaleza en el rebote ofensivo de Bilbao crearon ciertas, solo ciertas, dificultades a un Carramimbre que jugó con grandes, con pequeños, que puso una zona 1-3-1 y que a la postre puso en jaque continuo a Mumbrú. Un partido casi perfecto con un actor secundario, Mike Torres, ejerciendo no solo de director de juego sino también de líder anotador.

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