Diario de Valladolid

Carbón en Zorrilla

La derrota contra el Rayo demuestra que este equipo necesita urgentemente un regalo en forma de delantero y volver a sus orígenes

Toni Villa es frenado de manera espectacular por Jordi Amat.-J. M. LOSTAU

Toni Villa es frenado de manera espectacular por Jordi Amat.-J. M. LOSTAU

Publicado por
J. I. Fernández

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El Real Valladolid ha sido muy bueno durante 2018 por lo que nadie podría haber pensado que los Reyes Magos le hubieran dejado ayer carbón en el estadio José Zorrilla. Sin embargo, lo que vale es lo hecho en el día, y ayer, el conjunto blanquivioleta perdió todas las señas de identidad que le habían hecho merecedor de un buen puñado de oro y de muchos regalos.

El que más carbón se encontró en sus botas fue Míchel. La brújula en el centro del campo no carburó, junto a Alcaraz, en ningún montón. Estuvo descolocado y perdiendo demasiados balones. Su lanzamiento de penalti fue un calco a su partido:sin fuerza y sin colocación. El mejor regalo que puede llegar a partir de la próxima semana es que este dúo recupere la forma de las primeras jornadas, de no ser así, quizás la opción de la frescura de Anuar pueda ser la solución.

Las excusas de ayer no valen. Ni el gol a los 27 segundos del Rayo ni el fallo de penalti pueden eclipsar el mal partido. El conjunto de Míchel no fue mejor que el Real Valladolid pero sí supo tirar de oficio. Fue un calco de lo que es este Pucela cuando sale fuera del estadio José Zorrilla. Un equipo agazapado, que defiende bien y que contragolpea. 89 minutos tuvo el conjunto de Sergio González para ofrecer algo diferente, pero no lo hubo. Un roscón de Reyes amargó tuvieron que comerse los aficionados blanquivioletas. A sus majestades habrá que pedirles también mayor intensidad a la hora de saltar al campo. Un gol antes del primer minuto no se puede concebir.

El único que hoy puede disfrutar de sus regalos es Masip. Nada pudo hacer en el primer gol, pero la parada en la última jugada al disparo de Álvaro Medrán bien puede valer un gol average. Ayer no tuvo regalos ni Sergio González.

El entrenador nada cambió con sus cambios, se empeñó en acumular hombres en la zona de ataque para luchar contra la poblada defensa vallecana. Balones por el centro sin aprovechar las bandas. Incluso el cambio de Toni Villa llevó el murmullo a la grada del estadio. Hasta ese momento, el canterano era el único que había intentado encarar para sobrepasar a la zaga rival. Su dribling y su desborde se comprobó que eran más necesarios que los estériles centros al área. Tampoco se entendió la salida de Keko. De nuevo se apostó por Daniele Verde como suplente. Sal y arréglalo. Una orden que no siempre surte efecto y menos aún con el italiano descolocado y sin oportunidades de lanzar a portería.

Otro deseo que hay que incluir en la carta para este 2019 es que el equipo tenga las mismas ganas contra un Atlético de Madrid que contra un Rayo o Leganés. En partidos como los de ayer es cuando se gana una permanencia en Primera, y no se hizo. La mala imagen ofrecida en casa comienza a ser preocupante.

Mientras que la misiva de la parte de atrás es bien clara, solo hay que pedir salud, porque vista la escasez de efectivos, lo mejor es que no se lesione ninguno.

En la carta a los Reyes que Ronaldo Názario ha recibido es obligatorio que esté un delantero. Ni Enes Ünal ni Duje Cop están ofreciendo el rendimiento necesario y se requiere el fichaje de un punta que ofrezca algo diferente. Turco y croata no tienen pólvora, pero es que además son jugadores tan parecidos que en los minutos que estuvieron en el campo llegaron a estorbarse. Incluso su poca versatilidad permite a su técnico en cambiar la forma de jugar en ataque.

Así pues, ha llegado el momento de que el nuevo propietario del club. además de extrapolar la imagen del club más allá de los mares, se ‘rasque’ el bolsillo y regale a los fieles aficionados un delantero que marque las diferencias. Él de esto sabe mucho.

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