Juan Carlos Pastor / Entrenador del Pick Szeged de Hungría.

«De Valladolid nació una forma diferente de ver balonmano»

El técnico vallisoletano es el padre de la ‘escuela vallisoletana de entrenadores’, de moda no solo en España sino también en Europa

Juan Carlos Pastor posa en la pista de hielo de la Cúpula del Milenio de Valladolid.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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Juan Carlos Pastor vuelve a casa por Navidad. Desde hace ya seis años lidera el emergente proyecto del Pick Szeged de Hungría, un club que desde su llegada ha ido poniendo los cimientos sólidos no solo para crecer sino, en un calco casi perfecto de lo que consiguió en el desapareado BMValladolid, puja por los títulos. El pasado año le quitó la Liga al poderoso Vezsprem y este año está muy bien colocado para acceder a la Final Four de la Champions. Por de pronto ya fue capaz de enseñar sus garras al todopoderoso y millonario PSG de sus discípulos y amigos Raúl González y ‘Jota’ González, ganándoles. ¿Quién dijo miedo? El método Pastor ha calado fuerte en Hungría hasta tal punto de ser considerado todo un maestro, un ídolo al que valoran y reconocen en Hungría.

Pregunta.- Lleva seis años ya en Hungría. ¿Domina ya el húngaro?

Respuesta.- Es muy difícil, ni lo intento (se ríe). Palabras sueltas pero es un idioma complicado.

P.- ¿Qué le queda de contrato?

R.- De momento tengo contrato hasta 2021. Voy a estar allí ocho años aunque esto es deporte y nunca se sabe.

P.- Tras ganar la Liga el año pasado ¿qué objetivo se marca para este año?

R.- El sueño es seguir ganando en Hungría porque el Vezsprem es un gran equipo con un presupuesto dos veces o dos veces y medio mayor que el nuestro.

P.- Y para poder competir como el más rico ¿qué hace?

R.- No me queda otra que adelantarme en el tiempo. Esa es mi baza. Nosotros tenemos que planificar y apretar antes a los jugadores.

P.- Esa política también la siguió en Valladolid.

R.- Hay que ir un paso por delante. Sigo con la misma forma de actuar que en Valladolid intentando pensar más rápido y antes que los demás.

P.- En la Champions marcha segundo destacado en su grupo, solo pa rebufo del PSG, todo un logro.

R.- Se puede decir que hemos puesto las bases para hacer este año grandes cosas. ¿La Final Four? Ojalá, sería un gran paso que estamos buscando. E objetivo de este proyecto es estar alguna vez en Final Four aunque...

P.- Habla con cierta prudencia.

R.- Lo que más me preocupa es cómo vienen mis jugadores del Mundial y de las selecciones. Y el problema es que cada vez que van jugadores a la selección vuelve alguno roto. Y por eso estoy un poco temeroso.

P.- ¿Sigue siendo igual de perfeccionista?

R.- Siempre. El autoconformismo no va conmigo y nunca irá conmigo.

P.- El pasado año por estas fechas hablaba del Arena que quería construir el dueño del Pick Szeged.

R.- Sí, para 8.500 espectadores. Estará para septiembre de 2021, antes del Europeo.

P.- Y curiosamente, usted que tanto lo ha luchado ya habrá acabado contrato.

R.- Si, aunque nunca se sabe (vuelve a sonreír). Es una pena porque hay una fiebre por el balonmano increíble. Se están pagando 34 euros por ir a ver un partido de Champions. Y llenamos cada día 3.500. Se ha quedado pequeño el pabellón.

P.- ¿Sigue ganando adeptos allí el balonmano como deporte?

R.- Sigue captando fieles. Es el deporte número uno. Si llegamos a la Final Four de la Champions estoy seguro que arrastraríamos a Colonia a más de 2.000 personas. En popularidad allí somos como aquí los futbolistas. La gente está loca con nosotros porque estamos ganando.

P.- Desde la distancia seguirá con cierta nostalgia la Liga Asobal, lo que fue y en lo que se ha quedado.

R.- Al menos se ha apretado la clasificación porque aunque el Barça ha dado un paso hacia adelante, los que le seguían, Ademar y Logroño lo han dado hacia atrás. La Liga está más bonita, y tal y como está, por abajo también muy claro, es tiempo para planificar. Porque no tienes ninguna apretura. Este año con 20 puntos te salvas en Asobal.

P.- Un año después repetimos la pregunta. Después de probar el caviar, porque ahora está degustando caviar, ¿se ve algún día volviendo a España a entrenar?

R.- Cuando llegué a Hungría hace cinco años no era caviar. Ahora tras ganar la Liga, sí. En cinco años hemos doblado el presupuesto. Personalmente o familiarmente me veo otra vez en España aunque profesionalmente a día de hoy es muy complicado. Solo sería con un proyecto encima de la mesa aunque la necesidad a veces aprieta. Soy muy respetuoso con todo y vivo el día a día. No sé lo que pasará y lo que puede pasar porque esto es deporte. Torres más altas han caído. Solo hay un proyecto (el Barça) y mi amigo Pasqui tiene contrato hasta 2022. Está muy claro. No hay visos de que haya más proyectos en España. Hay más competitividad en la Liga pero el nivel es más bajo. Es una realidad.

P.- Será un orgullo ver como su semilla y sus enseñanzas en el BMValladolid se propagan no solo en España sino también en Europa.

R.- La escuela vallisoletana está de moda en Europa. Es una realidad. Y lo es por resultados, rendimiento, vistosidad del juego y por la forma de planificar y crear estructuras y proyectos.

P.- ¿Cómo mira el pasado?

R.- Con total orgullo. Y más ahora por haber podido competir con grandes transatlánticos gracias a nuestra forma de ver e interpretar el balonmano. De aquí, de Valladolid, nació una forma diferente de ver el balonmano.

P.- Conociéndole ¿sacará de su chistera algún otro invento en el juego?

R.- Estoy trabajando en una nueva vía. Buscar algo para sacar rendimiento cuando seamos uno mas en defensa y no me hagan igualen con el portero. Dar un paso adelante.

P.- ¿Cuantas horas dedica al balonmano?

R.- Todas, ahora mismo todas porque esto no se apaga (mirando a sus dos teléfonos).

P.- ¿No le pica el gusanillo de volver a dirigir a una gran selección?

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R.- Es algo que no depende de mi, sino también de mi club.