‘Manita’ en El Toralín
El Real Valladolid B cae goleado ante una Ponferradina que le pasó por encima tras el descanso / Los de Rivera se meten en playout tras sumar un triunfo en diez partidos

El portero blanquivioleta Samu se estira para neutralizar el cabezazo de Yuri.-LUIS DE LA MATA
Si el Real Valladolid se llevó cuatro goles el sábado frente al Leganés, su primer filial empeoró aún más las cifras, al volver de Ponferrada con la manita y sin haber marcado un solo tanto. Miguel Rivera consiguió la pasada temporada el milagro de resucitar a un equipo moribundo, pero este año es a él a quien parece que se le va de las manos. Tras ganar dos encuentros de los cinco primeros, los blanquivioleta sólo han vencido en uno de los diez siguientes.
Al míster hay que reconocerle que las plantillas no son las mismas y que con la actual se ha perdido gol, pero el equipo manifiesta otras carencias en la medular y la defensa, de orden y conceptos, que deben ser pronto subsanadas para evitar meterse el problemas.
El primero ya esta aquí: el filial pucelano ha bajado hasta el puesto de playout (eliminatoria para conservar la categoría) y se halla a sólo dos puntos del Salmantino, primer conjunto en puesto de descenso. El mercado de invierno debe hacer de supermercado para un equipo bastante retocable.
La goleada padecida por los vallisoletanos puede ser injusta por lo visto en la primera parte, pero perfectamente asumible tras su papel en la segunda. Rivera movió una pieza tras el descanso que, en vez de potenciar su ataque, rompió la elaboración y dejó desguarnecida la defensa. El central Mario dejó su puesto al delantero Dani Pedrosa, retrasando Javi Pérez su posición. El resultado fue la pérdida de capacidad defensiva, la merma en la elaboración y por tanto la escasa presencia efectiva en ataque, más allá de sobar la bola en zona de los tres cuartos.
Porque el 2-0 con que se llegó al descanso sí puede considerarse excesivo. Y eso que la Ponfe salió electrificada y marcó antes de cumplirse el minuto 4. Palazón, desde fuera del área pero desmarcado, envió el balón a la red tras un potente tiro.
El filial intentó quitarse la banderilla y a punto estuvo de conseguirlo. Hay acciones que definen un partido y en esta ocasión lo hicieron dos consecutivas. Gil botó una falta de forma magistral, pero la portería se convirtió en un pin-ball y los dos palos escupieron hacia fuera el balón. En la jugada siguiente, Yuri marcaba el segundo gol tras aprovechar un pase en profundidad y encarar a Samu.
El filial siguió intentándolo pero no podía traducir en jugadas claras su posesión. La tónica se mantuvo en el inicio de la segunda mitad, pero en peor versión. La Ponferradina esperaba y el Valladolid B se desesperaba, incapaz de ensamblar ataques conexos.
Era el día de Yuri, que repitió con el Valladolid B el triplete logrado contra sus mayores en Segunda, en la Liga 15-16. El brasileño les tiene cogido el truco a los de Zorrilla, que llegaron hace un lustro a pensar en él como refuerzo. El hábil atacante blanquiazul aprovechó las dudas de zaga y portero en el despeje para llevarse el balón y certificar el 3-0. El cuarto lo anotó tras una acción individual.
Pablo Espina se unió a la fiesta al cabecear cómodamente un balón procedente de un saque de falta. El Burgos visita el domingo los Anexos. Un partido de 7 puntos.