Diario de Valladolid

Cuesta abajo y sin frenos

El Recoletas Atlético encadena su tercera derrota consecutiva en casa a manos de un Granollers con dos jugadores, Figueras y Tarrafeta, con ‘superpoderes’ gracias a sus 13 y 11 goles, respectivamente

Adrián Fernández intenta penetrar entre la defensa vallesana de Antonio García, Adriá Figueras y Álvaro Ferrer.-PABLO REQUEJO

Adrián Fernández intenta penetrar entre la defensa vallesana de Antonio García, Adriá Figueras y Álvaro Ferrer.-PABLO REQUEJO

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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La luz roja de alarma en el Recoletas Atlético Valladolid pasa de solo parpadear a estar fija. La tercera derrota consecutiva en casa no hace sino abrir aún más la caja de las dudas. Ayer volvió a ser víctima de sus propios miedos ante un Fraikin Granollers sin perder la vista en su próxima batalla europea en suelo esloveno el fin de semana donde tendrá que remontar un gol ante el Gorenje Velenje para seguir vivo, pero que sin embargo buscó de principio a fin el triunfo.

De poco o de nada importó que el Granollers se presentara en Huerta del Rey teóricamente (solo teóricamente) con la cabeza distraída o que se dejara en casa a su lateral zurdo Oswaldo Dos Santos. Tenía a dos jugadores, ayer, con superpoderes ante la incapacidad (literalmente) defensiva de un BM Valladolid que naufragó tanto en 5-1 como en 6-0. Porque no es normal que un rival se baste y se sobre con solo dos jugadores para bombardear una y otra vez la portería bien defendida por Carlos Calle.

Porque paradójicamente el portero del BMAtlético Valladolid acabó siendo, de largo, el mejor de los locales en un partido, en otro partido para olvidar. El pequeño y joven central Ian Tarrafeta acabó con once goles y su compañero, como el pasado año, vestido de nuevo de pesadilla, Adriá Figueras, con otros 13. 24 goles entre solo dos jugadores. Inexplicable, imperdonable.

¿Quién te ha visto y quién te ve? El Recoletas Atlético Valladolid camina cuesta abajo y sin frenos, y lo que es más preocupante, con la sensación de que ha perdido el norte y ese hambre que hasta hace muy poco le hacía prácticamente imbatible en casa.

Pero el Recoletas sigue sumido en un profundo y a la vez peligroso sueño. Y eso lo saben sus rivales, que como ayer el Granollers solo tuvo que escudarse en su portero César Almeida, flotador en la primera mitad gracias a ocho paradas, y la paciencia de mover el balón a la espera de una grieta en la defensa rival para poder penetrar como un aguijón el pequeño Tarrafeta o bien encontrar la vía de pase hacia el pivote internacional que, como Pedro por su casa, ejerció de solución final.

Pisonero sorprendió de salida colocando al olvidado Turrado de adelantado en la defensa 5-1 y otorgando los galones de portero titular (aprendió la lección de León) a Calle, en un estado dulce que sin embargo no sabe aprovechar el equipo. Con estos retoques unido a la titularidad también de otro olvidado como Dani Pérez, el partido comenzó con buen pie (3-1).

Un pie que sin embargo tropezó en la primera superioridad, perdida de nuevo incomprensiblemente por 1-3. Pese a todo el equipo, a trancas y barrancas y con el central Diego Camino como inesperado abrelatas, el Recoletas se fue al descanso con dos goles de ventaja que hacía pensar en un cambio de dinámica (16-14). Nada más lejos de la verdad porque la salida tras la reanudación descubrió los males de un equipo con muy poca convicción empeñado una y otra vez en estrellarse contra el eje central defensivo del Granollers perfectamente liderado por los veteranos Ferrer, Antonio García y el serbio Popovic, una roca que salió en la segunda mitad.

El partido comenzó a ponerse cuesta arriba (19-22). Un tiempo muerto de Pisonero ejerció de resorte (22-22) antes de volver a tropezar en otra superioridad. El atasco ofensivo, de nuevo sin dinamita en la primera línea, acabó contagiando a una defensa desesperada ante la conexión vallesana con su ‘superhéroe’ Figueras, que abrió tierra de por medio hasta el definitivo 29-32.

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