Fútbol sin porterías en Vigo
El Valladolid B hizo todo bien ante el filial celtista hasta llegar al área, donde desapareció (0-0)

Apa despeja en un lance del choque.-ATLÁNTICO DIARIO
Los poetas del fútbol abogan por un balompié sin porterías, en el que nadie sufra, como en el chiste de Gila del portero y el penalti. Los aspirantes a vate del balón ya tienen su premio: el duelo de filiales de Barreiro, campo que asistió a una oda al ataque pequeñito, asustado, que se toma la cal del borde del área como si fuese una valla electrificada de la que hay que huir, ante el peligro de electrocución por falta de ideas.
La falta de gol y por ende de más elaboración y finalización de jugadas de ataque fue el gran y único lunar del filial pucelano ante el vigués. Casi todo lo demás lo ejecutó con gran dominio, pero cuando se falla con la espada se pierden los trofeos. En el albero y en el césped. Y al Promesas le cuesta demasiado marcar para toda la posesión que atesora.
Sus méritos ayer deben ser puestos entre paréntesis, pues se enfrentó a un equipo que comenzó como un tiro, con cuatro victorias y una derrota, pero que no gana desde la jornada 5. Y ha concluido la 13.
Celtistas y pucelanos exhibieron mucho orden defensivo y control del juego, pero se les hizo de noche en el área. Los celeste achucharon más en la primera mitad y el ex albivioleta Iban Salvador tuvo la ocasión de marcar, en un mano a mano que Samu salvó con la pierna derecha. De nuevo el meta pucelano evitó el gol con un paradón tras tiro esquinado de Solís.
Después del descanso el Real Valladolid B se hizo con el mando del juego, pero se volvía invisible en las inmediaciones del área. Ni por las bandas ni por el centro percutía. Pedrosa, que salió de refresco, gozó de la mejor ocasión visitante en el minuto 86, pero Jero respondió con un paradón.