Primera pica
El Carramimbre no se obsesiona con el pequeño gigante de 1’65 metros, Junior Robinson, autor de 33 puntos, para noquear a un Araberri al que superó en todo pero al que tan solo pudo doblegar por 12 puntos

Sergio de la Fuente se levanta ante la defensa de los jugadores del Araberri, Kamba, Okoro y Tavakalyan.-PABLO REQUEJO
Y el temor por el pequeño gigante de 1,65 metros, Junior Robinson, se disipó con un triunfo plácido pese a lo que indica el marcador. Porque aunque el jugador que asombrara en la primera jornada ante Melilla sorprendiendo a propios y extraños y rompiendo récords con sus 47 puntos, fue el mejor, el Araberri fue un equipo anárquico y dependiente de su pequeño gigante jugador. Sus 33 puntos no sirvieron, como tampoco lo fueron hace una semana en Vitoria los 47 logrados ante Melilla, para ganar el partido. El resto del equipo no supo seguir o acompañar las genialidades del diminuto pero extraordinario base americano. El Carramimbre, lejos de obsesionarse con la calidad innata que atesora un jugador capaz de fabricarse él solo, pese a su escasa estatura, una canasta, supo rehacerse a un flojo comienzo.
Los nervios y el estado de ansiedad del primer partido en casa, posiblemente, bloquearon a un Carramimbre que en solo tres minutos perdía por 10 puntos (4-14) ante la mirada de un Paco García que pese a su lógico cabreo, esta vez no se descompuso.
La ‘solución Gantt’ ejerció de nuevo de oportuno abrelatas para ejercer de despertador de un equipo que incomprensiblemente y pese a la filípica de su entrenador se había dormido de salida. Dos triples consecutivos del escolta americano sirvieron para quitarse la presión del debut. Eso unido a la incapacidad del entrenador visitante, que tuvo que esperar a un parcial de 17-2 para solicitar tiempo muerto en plena anarquía de su equipo, el Carramimbre respiró y comenzó a poner los cimientos de su primera victoria.
El 26-24 del primer cuarto dio paso por fin a momentos de intensidad defensiva y de calidad en ataque buscando pases extras que acabaron en triples de Novas, Astilleros, Adekoya y Gantt. El partido se rompía antes del descanso pese al amago de reacción del Araberri en los compases finales del segundo cuarto con un 0-8 (45-39).
El paso por los vestuarios trasladó el partido a una fase de correcalles en el que salía ganando el que llevaba la iniciativa. Así, el Araberri era un equipo con Robinson en cancha y otro muy distinto sin él. El cúmulo de errores y de esos regalos que no admite Paco García, como los tiros libres desperdiciados, los desajustes defensivos y la pérdida en la batalla de cada balón dividido, evitaron que el partido quedara sentenciado aprovechando la larga ausencia del pequeño gigante en cancha (70-60;tercer cuarto).
La falta de continuidad de un Carramimbre todavía en fase de ensamblaje sirvió para que Paco García tomara nota. Por ejemplo que con Gantt en cancha el equipo es mucho más mortífero. Que Hayes, más motivado, recuperó la asignatura pendiente dejada en el primer envite de Coruña. O que la dupla Torres-Kazadi, exitosa en pretemporada, esta vez naufragó para dar cabida al mejor temple y serenidad en un Alvarado, que repartió 12 asistencias y que tan solo erró en su obsesión por anotar desde más allá de los 6,75 metros.
Araberri se fue deshaciendo poco a poco pese al impulso baldío de Robinson. Dedovic fue un desastre, Markovic, también. Perdió la batalla por el rebote (38-24) y regaló demasiados puntos sin oposición. Con estas facilidades el Carramimbre, sin brillar en exceso, pudo poner la primera pica de la temporada (91-79).
«LA ANSIEDAD NOS MATA»
Paco García, satisfecho. El técnico vallisoletano elogió el ambiente de Pisuerga y reconoció que a su equipo le costó meterse en el partido y sacarlo adelante. «Hemos superado a Araberri por 109-50 en valoración y solo hemos ganado por 12. Igual en rebotes (38-24) y solo ganamos por 12. La ansiedad nos mata pero hay buenas sensaciones»