VALLADOLID
¡Va por ti, papá!
Balonmano coral en Huerta del Rey de un Recoletas que ridiculiza al Benidorm de Zupo Equisoaín y donde Serdio dedica el triunfo a su padre fallecido

Diego Camino, máximo goleador con 9 dianas, saluda tras un gol a Abel Serdio.-PABLO REQUEJO
Pocas veces una victoria despertó tanta nostalgia, tanta rabia, tanto deseo. Posiblemente en una de las semanas más duras de la corta historia del Recoletas Atlético Valladolid, primero con la confirmación del peor diagnóstico posible con la lesión de gravedad del extremo zurdo titular Jorge Serrano (seis meses de baja) y después con la muerte del padre del pivote Abel Serdio, el partido ante Benidorm tenía los ingredientes suficientes para conjurarse con un mensaje de apoyo en forma de victoria y una dedicatoria al cielo.
Y si a esto unimos que el rival que venía a Huerta del Rey, Benidorm, ocupaba la segunda plaza tras el todopoderoso FCBarcelona, y lo hacía con un entrenador de guerras pasadas, Zupo Equisoaín, que cometió el error de vender la piel del oso antes de cazarlo aseverando que Huerta del Rey se le daba muy bien, miel sobre hojuelas. Porque el Benidorm, pese a su envidiado arsenal llegado del Caribe, con tres cubanos, no es ni mucho menos el Portland San Antonio del pasado. Con un balonmano caduco y trasnochado, con muchos palos y ninguna respuesta dada desde el banquillo, el Benidorm no supo sacar tajada al bloqueo inicial, lógico por otra parte vista la semana, del Recoletas Atlético Valladolid.
El 0-4 inicial, haciendo aguas el conjunto de Pisonero en casi todas las facetas del juego salvo la portería con especial foco depositado en un Adrián Fernández marcado por su elevado estado de ansiedad, hacía pensar en una guerra perdida. Ni la defensa 5-1 con Miguel Camino de avanzado ni el pundonor otorgado por Roberto en la derecha eran capaces de plantar cara a un rival que parecía separado a años luz con un gran portero, el brasileño Leonardo Vial como último eslabón de la cadena. Los errores se fueron acumulando para encender la luz de alarma a las primeras de cambio y obligando a Pisonero a solicitar tiempo muerto cuando apenas habían transcurrido seis minutos de juego (0-4).
Pero era una cuestión de tiempo. El despertar del Recoletas llegó coincidiendo con el enésimo desbocamiento de Zupo Equisoaín, enfrentado, como antaño, como siempre, víctima de su clara incapacidad, al mundo, a los árbitros. Ese despertar de los gladiadores se produjo con la entrada en cancha de Río, un zurdo que necesita el equipo como el comer, Serdio, letal en ataque y cada día más ávido en defensa y sobre todo Diego Camino, la batuta que se necesita para dirigir una coral perfecta. Y así fue. Del 5-10 del minuto 16 y con el equipo totalmente perdido (había desperdiciado hasta tres penaltis) se pasó en casi un abrir y cerrar de ojos al 12-12 con el que terminó la primera mitad.
Pero la espectacular metamorfosis del Recoletas, siempre con la ayuda de un Zupo Equisoaín ahogado por su ira, no había hecho más que comenzar. El reajuste de pizarra realizado por Pisonero, colocando de avanzado a Nico López y formado un eje central defensivo que rozó la perfección con el mencionado Nico, Turrado, Serdio y Roberto, fue desangrando a un Benidorm que se quedó totalmente atascado encajando un parcial de 10-0 y de 12-2 desde aquel inquietante 5-10 del minuto 16.
El Recoletas, mirando al cielo de reojo Serdio, se convirtió en una apisonadora. Incluso Pisonero se sacó otro as mágico de la chistera colocando a Turrado (con dos goles) de lateral izquierdo. El equipo fue un rodillo alcanzando hasta los 14 goles de ventaja (32-18) a tres minutos para el final. Serdio puso brindar el triunfo a su padre con la presencia de su hermana y de su madre, visiblemente emocionadas, en la grada. Un triunfo emotivo y con dedicatoria. ‘Va por ti, papá’.