Afición de 1ª, césped de 3ª
El gran ambiente del estadio José Zorrilla, que rozó el lleno, contrasta con el pésimo estado del campo que desata la polémica

Los aficionados del Real Valladolid reciben al equipo un par de horas antes del comienzo del choque.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
El Real Valladolid es de Primera División y su afición también. La comunión perfecta que se produjo en la eliminatoria de ascenso ha tenido continuidad en el primer encuentro del regreso a la elite. Atrás quedan esos tiempos en los que las camisetas blaugranas eran tendencia en la grada, en los que los goles culés se cantaban más que los blanquivioletas.
Finalmente no hubo lleno, 22.651 espectadores vivieron el estreno. Las entradas más caras de Tribuna se quedaron sin vender y el club no pudo firmar su cuarto lleno consecutivo. Sin embargo, el estadio se convirtió en toda una olla a presión desde el primer minuto al último. Además, no faltó el tradicional recibimiento un par de horas antes del choque para que los pupilos de Sergio sintieran el apoyo. El estadio vibró como nunca y todo apunta a que se espera una temporada donde esta vez sí, la afición será el jugador número 12.
Desgraciadamente la grada de Zorrilla se quedó en un segundo plano. El césped, como era previsible, fue el gran protagonista. Se veía venir que era imposible que un verde agarrara en solo dos días y el club dio una lamentable imagen de cara al exterior, en un partido que se retransmitió a medio mundo. Las redes sociales también fueron muy críticas con un campo donde la palabra patatal se quedó pequeña. Una vergüenza que se debería haber tenido en cuenta desde hace tiempo, y ya no vale eso de que el ascenso tardío lo cambió todo. Se espera una posible sanción por parte de la LFP.
El césped condicionó todo. Más que contra al rival, los dos equipos jugaron contra el verde de Zorrilla. Trozos enormes levantados, los jugadores eran incapaces de dar pases en condiciones porque los tepes se desprendían de manera impropia de un club de Primera División.
PITOS Y BALONAZO A PIQUE . El jugador catalán volvió a ser el centro de los pitos de la grada. Además, en la llegada del equipo al hotel, se llevó un balonazo de un aficionado mientas firmaba un autógrafo mientras se escuchó un «Viva España».
ADIÓS A LA PUBLICIDAD DE MORO . José Moro ya no es vicepresidente del club y su publicidad también ha desaparecido del estadio. El gran espacio que ocupaba en la grada se ha topado con el color violeta.