El árbitro también juega
El colegiado frena la reacción del Valladolid en La Romareda con dos penaltis rigurosos (3-2) / Expulsa a Eguaras para compensar tras una falta que sólo era merecedora de tarjeta amarilla / Cristian desbarata varias ocasiones de gol

Mata se dispone a chutar ayer ante la presencia de Mikel.-PHOTO-DEPORTE
Suspense hasta la última jornada. El Valladolid se la jugará el sábado en Zorrilla ante Osasuna, sin perder de vista el marcador en el partido Granada-Cádiz. El playoff está más cerca que nunca. La derrota de los blanquivioleta en La Romareda fue un mal menor debido a las derrotas de Numancia y Oviedo y el empate del Cádiz.
El Valladolid mantuvo en Zaragoza la ambición que ha mostrado en los desplazamientos anteriores. Quiso tener el balón y buscó de forma insistente la portería defendida por Cristian a pesar de que el empate le servía para seguir dependiendo de sí mismo en la última jornada. Los primeros diez minutos se jugaron en campo del Zaragoza. El Valladolid movió bien el balón y buscó en las bandas a Hervías y Borja Herrera, que se incorporó al ataque como un delantero más. De su bota salió un centro envenenado que Cristian desvió muy cerca del larguero.
La presión del Valladolid en la salida del balón del Zaragoza permitió que los locales no estuviesen cómodos en la distribución del balón. Les costaba llegar al área y Masip seguía el partido como un espectador más. Pero el Zaragoza tiene un delantero al que no se le pueden dar espacios y así se comprobó en el minuto 15. Borja Iglesias se coló por el centro de la zaga tras una buena combinación de Pombo y batió aMasip. En ese momento, el 1-0 obligaba a los suplentes del Valladolid a repasar los marcadores en otros estadios ya que podía ser superado en la tabla por Cádiz, Numancia y Oviedo.
Pero el Valladolid no quería depender de otros rivales y siguió llevando el balón hasta el área local, aunque el partido se equilibró y el Zaragoza ya no tuvo tantos problemas para llegar a los dominios de Masip. Ros encontró un hueco por la banda derecha tras la incorporación de Borja Herrera al ataque y su centro fue atrapado por Masip ante la presencia de Pombo.
El Valladolid siguió buscando el empate de forma insistente en la segunda mitad y encontró su recompensa con un magnífico testarazo de Toni Villa a un centro igual de extraordinario de Borja Herrera, a quien Sergio situó en el puesto del sancionado Nacho. El partido empezaba de nuevo y el Valladolid soñaba con la remontada hasta que entró en escena Arcediano Monescillo. El árbitro castigó con penalti un forcejeo entre Pombo y Borja y a partir de ese instante se le fue el partido de las manos. Las protestas de todos los jugadores del Valladolid no debieron dejarle tranquilo y sólo seis minutos después expulsó aEguaras por una dura entrada. La falta era merecedora de una tarjeta amarilla pero el colegiado quiso compensar la acción rigurosa del penalti. Y si la pena máxima exigía una repetición desde varios ángulos, la segunda con la que castigó al Valladolid sólo requiere un plano y una imagen, el momento en el que Pombo y Moyano se empujan mutuamente con sus respectivas caderas con el fin de ganar la posición. El partido ya se había vuelto loco. Borja Iglesias transformó las dos ocasiones y el 3-1 en el minuto 75 puso cuesta arriba esa remontada que ansiaba el Valladolid.
Poco antes de que el goleador del Zaragoza anotase el ‘hat trick’, Gianniotas había dado muestras del peligro que lleva en sus internadas. Había sido el primer cambio en el Valladolid y el internacional griego tardó tres minutos en burlar la vigilancia de Lasure y poner el balón en el área para que Mata se anticipase a los centrales para cabecear aunque por encima del larguero.
La entrada al campo de Toni Martínez y Ontivetos reforzó el ataque del Valladolid. El Zaragoza se limitaba a defender la renta y únicamente dejaba adelantado a Borja Iglesias en busca de un balón que pudiera acercarle al marco de Masip. El Valladolid le metió más velocidad al partido. Era complicado voltear al marcador pero había que intentar al menos un segundo gol que pudiera ayudar en posibles triples o cuádruples empates. Lo consiguió Calero en el tiempo añadido tras cabecear en boca de gol tras un córner. No sirvió para evitar la derrota pero sí para soñar con disputar el playoff.