ADN de diferente color
Los hermanos y ex jugadores Juan y Jaime Ramos tienen el corazón dividido en la final entre Quesos y SilverStorm / Son padre y padrino del medio melé ‘chamizo’ Juan Ramos

Jaime Ramos, con la bufanda del VRAC, junto a su hermano Juan, con el anorak chamizo.-PABLO REQUEJO
Dos hermanos comparten entre sí cómo promedio el 50% de sus genes. Un porcentaje que en ocasiones les hace pensar igual, sentir lo mismo e incluso tener los mismos gustos. Aunque en el caso de Juan y Jaime Ramos esa probabilidad de compatibilidad chirría cuando se habla de rugby. Yes que Juan, el mayor, es aficionado de El Salvador, mientras que Jaime lo es del VRAC.
Los dos tienen un pasado como jugadores, incluso Jaime llegó a vestir de blanquinegro, pero tras su paso por el Minotauro, decidió seguir la llamada de sus amigos y hacerse ‘quesero’, «la verdad es que no sé por qué», reflexiona. Yasí es como llegó la división de colores en la familia Ramos. Su lado chamizo le sale cuando afirma que si no gana el Quesos, «que gane el ‘Chami’». Sin embargo, su hermano, con más de 40 años en el mundo del rugby (es entrenador de un equipo de cantera) es menos políticamente correcto. «Tengo muchos amigos queseros, pero prefiero que no ganen».
Ahora bien, no tiene problemas en reconocer que del VRAC envidia «su masa social y que tenga más niños en las categorías inferiores», por su parte, Jaime se rinde en elogios hacia la directiva. «Hansen y Toca son unos cracks».
Juan Ramos es el padre de Juan Ramos Jr y de Pelayo, ambos estarán hoy en el estadio Jose Zorrilla vistiendo la camiseta del SilverStorm. Además, Jaime es el padrino del medio melé. ¿Es un padrino generoso? «Le he educado en la austeridad», bromea, «siempre cae algo, pero del Quesos no le he regalado nunca nada».
Cada uno estará en Zorrilla en la grada con su afición. El hermano mayor lo tiene claro:«Vamos a dar la sorpresa, y digo sorpresa porque ellos son favoritos, y como hicimos hace dos años, vamos a ganar». Además recuerda que lo que vivido en el estadio José Zorrilla «fue como un sueño» y ahora espera repetirlo.
El pequeño se atreve a dar un resultado 25-18. «Somos favoritos pero espero que esta vez hayan espabilado y esa etiqueta no nos pese» y espera que la colegiada Alhambra Nieves «esté tranquilita» durante el partido.
Las reuniones familiares son muy divertidas. Aquí no se habla de política, se habla de rugby, «pero más aspectos técnicos que de aficiones», matiza Juan.
En esta historia cobra protagonismo su madre. Como sus hijos, gran aficionada al oval, pero en este caso, los nietos mandan. Ella es del ‘Chami’ porque juegan Pelayo y Juan.