El pasado presente
Rubi, el entrenador de moda tras ascender con el Huesca, fue el último que logró meter al equipo en playoff / Pese a tener firmada su continuidad, como este año Sergio, Suárez decidió echarle

Rubi durante su etapa como técnico blanquivioleta.-M.Á. SANTOS
Desde hace unas cuantas temporadas el Real Valladolid mantiene una especie de maleficio con entrenadores y jugadores que deciden abandonar por propia voluntad o por obligación la nave blanquivioleta. Ocurrió con futbolistas como Juanpe, Álex Pérez, Guitián, Timor u Omar, y también con técnicos, como ha sido el caso de Joan Francesc Ferrer ‘Rubi’, el entrenador de moda después de lograr el ascenso con el Huesca el pasado lunes.
El catalán fue elegido por Carlos Suárez en la temporada 2014-15 para devolver al equipo a Primera División tras el descenso perpetrado por Juan Ignacio Martínez. Rubi llegó avalado por ser un técnico ‘Made in Massia’ es decir de la línea de Guardiola o Luis Enrique, que era lo que triunfaba en esa época, y con una brillante carrera en el Girona.
Sus comienzos fueron polémicos, los medios comunicación criticaron que alguno de los los entrenamientos fuera a puerta cerrada y que apenas concediera entrevistas, medidas heredadas de su etapa en Barcelona. Una marejada que rápidamente se difuminó. Con Rubi, el equipo logró la quinta posición en la Liga y, en consecuencia, logró disputar el play off de ascenso a Primera. Sumó 72 puntos, una cifra que esta campaña nunca se alcanzará y que hubiera valido de sobra para estar en la fase de ascenso.
Aquella campaña no hubo suerte. Fue derrotado en la primera eliminatoria por la UD. Las Palmas, curiosamente de Paco Herrera, y el presidente decidió rescindir el contrato que lo vinculaba a la entidad hasta el 30 de junio de 2016. El presidente anunció días antes que la decisión sería «solo deportiva» por lo que los números no acabaron de gustar en las oficinas de la Avenida del Mundial 82.
Como ocurre en esta ocasión con Sergio González, en su contrato había una cláusula que le permitía prolongar su estancia en el banquillo una año más solo por jugar la promoción, sin embargo, la directiva y la dirección deportiva, encabeza por Braulio Vázquez, decidió romperla unilateralmente. En ningún momento Rubi supo aprovechar la materia prima que le pusieron en las manos. Solo la ‘magia’ de Óscar y Hernán Pérez, y algunas tardes de Javi Varas hicieron que el equipo se mantuviera entre los seis primeros pero con Álvaro Rubio en el banquillo . Bien es cierto que las lesiones de larga duración de Roger y Alfaro lastraron al conjunto blanquivioleta.
Desde entonces el Real Valladolid no ha sido capaz de meterse en play off. Ni el proyecto Garitano-Portugal-Alberto lo logró, ni tampoco el de Paco Herrera, donde el equipo finalizó séptimo.
Tampoco la grada estuvo en ningún momento con el catalán, que no acabó de convencer en ningún momento con un juego plano y sin conexión entre una plantilla que, tras el descenso de categoría, era una de las más valoradas con nombres como Varas, Rueda, Valiente, Jeffren, Tulio, Mojica, Sastre o Bergdich.
Precisamente ese equipo ha sido noticia de esta semana después de que tres años y medio después, el Real Valladolid haya vuelto a ganar tres encuentros consecutivos. Con el todavía técnico del Huesca, ya se rumorea que se marchara al Espanyol, se logró en el mes de enero.
DOBLE FRACASO. No obstante, el camino del de Vilasar de Mar no ha sido de rosas desde que abandonó Zorrilla. En la campaña 2015-2016 no pudo salvar al Levante del descenso a Segunda División, y la temporada pasada, en Gijón, fue contratado en sustitución de Abelardo Fernández, donde cosechó un nuevo descenso de categoría. Unos meses después, de regreso a Segunda, ha vuelto por sus fueros y ha hecho historia con el Huesca.
Está claro que Rubi nunca pasó a las páginas de leyendas blanquivioletas pero muchos aficionados se han acordado de él al verle celebrar el ascenso con el Huesca, uno de los equipos con menos presupuesto de la categoría, que ha logrado el ansiado botín.