Diario de Valladolid
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Redacción de Valladolid
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Albacete, Lorca, Zaragoza y Osasuna. Son las cuatro finales que le esperan al Valladolid. Todavía no depende de sí mismo y eso le obliga a sumar de tres en tres. Debe evitar que se repita la última jornada de la pasada temporada. Había que estar más pendientes de lo que ocurriera en el Levante-Huesca y finalmente se cumplió el pronóstico. Esos partidos en los que un equipo se juega todo y el otro nada son peligrosos. En Zorrilla estaban avisados...

Hay una razón para la esperanza, el cambio radical experimentado por el equipo tras el relevo en el banquillo. Con Luis César, el Valladolid era un rival débil fuera de Zorrilla; con Sergio es un ogro. Lo hemos visto en los partidos de Oviedo y Soria. En el Carlos Tartiere mandó con autoridad y frenó el juego de creación del Oviedo en el centro del campo y en Los Pajaritos anuló a los hombres clave del Numancia para que el balón no llegase con frecuencia al área.

Hay otro aspecto fundamental, la psicología. Los futbolistas creen en su trabajo. Ahora más que nunca. La fortaleza mental que tienen jugó un papel determinante en los dos desplazamientos mencionados. Una derrota en Oviedo o en Soria hubiera sido el paso previo al descalabro. Eran dos partidos en los que sólo valía el triunfo y el Valladolid dio, al fin, la cara.

Los jugadores están contentos con la dirección técnica de Sergio. Han visto que todos tienen opciones de encontrar un hueco en el once titular, algo que no ocurría antes. Los aficionados no salían de su asombro. ¿Por qué no jugaban Míchel, Nacho y Toni Villa? Fueron desapareciendo y el técnico se limitaba a decir que no actuaban porque había otros compañeros que ocupaban esas demarcaciones...

El Valladolid ha perdido muchísimo tiempo. Uno mira hacia atrás y recuerda los puntos que se han dejado en el camino en Córdoba, Alcorcón, Lugo -aunque en el Anxo Carro debió ganar porque el gol anulado a Toni Martínez fue legal- y Tarragona. Con esta plantilla y un buen trabajo, el Valladolid podría estar ahora mismo en zona de playoff.

Los episodios de la pasada temporada fueron incluso peores. Paco Herrera se empeñó en ubicar a Mata en la banda izquierda y a De Tomás le buscó acomodo en el banquillo. Parece mentira que el Valladolid siga jugando en Segunda.

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