Diario de Valladolid

Empate cruel

El Cádiz se lleva un punto en el tiempo añadido frente a un Valladolid muy superior / Grave tropiezo para el playoff

Toni Martínez, autor del gol del Valladolid, se anticipa a Marcos y Servando en el partido disputado ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU

Toni Martínez, autor del gol del Valladolid, se anticipa a Marcos y Servando en el partido disputado ayer en Zorrilla.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El mundo, al revés. Los propios jugadores del Valladolid son los que parecen fijar los obstáculos que se van encontrando por esta eterna caminata de 42 jornadas. Cada vez que están a punto de engancharse al playoff de ascenso sufren un duro revés. Antes ocurría con más frecuencia en los desplazamientos y ahora es también en Zorrilla. El gol del Cádiz en el tiempo añadido dejó a los blanquivioleta con rostros de impotencia y desolación. Una falta lanzada desde muy lejos permitió a Servando cabecear totalmente solo y batir a Masip. El objetivo era evitar el remate de cualquier jugador y el capitán del Cádiz cabeceó a placer... No había tiempo para más. El Valladolid acariciaba una victoria que podía tener un valor extraordinario y en la jugada más inesperada se encontró con un gol en contra que dejaba sin recompensa el magnífico trabajado realizado hasta ese momento.

El Cádiz tiene una forma de jugar que puede ser muy criticada porque cede el balón y el espacio al rival para tratar de sorprenderlo al contraataque. Así se siente muy cómodo en los partidos y la realidad es que se trata del equipo menos goleado de Segunda y cierra la jornada 37 en puesto de playoff.

El Valladolid fue superior, le ganó al Cádiz en velocidad y tuvo varias ocasiones para sentenciar el partido mediada la segunda parte. Los temores que existían acerca de la calidad del conjunto gaditano habían desaparecido al 50% al conocerse la ausencia de Álvaro. Del 50% restante se encargó Nacho en su marcaje implacable a Salvi, al que anuló casi siempre.

El Cádiz es menos poderoso cuando sus extremos apenas intervienen -o no juegan- y el Valladolid no sufrió hasta que llegó la maldita jugada del 1-1. Al equipo de Álvaro Cervera hay que sorprenderle con su misma velocidad y el Valladolid trató de explotarlo con las internadas de Hervías, aunque fueron intermitentes. Cuando el extremo estuvo acertado, los defensas del Cádiz sufrieron. Toni Martínez, sustituto ayer del sancionado Mata, dispuso de varias ocasiones para marcar pero no tuvo ese instinto letal que acompaña al Pichichi en sus intervenciones.

El partido dio un giro total en la segunda mitad, aunque la primera ocasión llevó la firma de Barral con un cabezazo que salió por encima del larguero tras un saque de esquina. En esa acción, el delantero no tuvo ningún problema para sorprender a la zaga del Valladolid. Ya no estaba Luismi sobre el césped -se retiró lesionado poco antes del descanso- y Borja acompañó a Míchel en sus intentos por acercar el balón al área. El Cádiz seguía aferrado al valor del empate pero el gol de Toni Martínez le obligó a cambiar de plan. La jugada del 1-0 fue antológica. La inició Hervías, la continuaron Míchel, Toni Villa y Nacho y la culminó Toni Martínez en boca de gol. La victoria parecía estar en el bolsillo. Un Cádiz sin sus estiletes no metía miedo. De hecho, ni los defensas ni Masip estaban pasando apuros para defender la mínima renta.

Entretanto, el Valladolid volaba cada vez que recuperaba el balón y Toni Villa ofrecía un recital antológico al que a punto estuvo de poner la guinda con un lanzamiento ajustado a la base del poste. En uno de los pocos fallos cometidos en defensa, Servando marcó un gol que puede costar un playoff.

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