Otro pinchazo

El Real Valladolid sigue mostrando su fragilidad a domicilio y pierde 1-0 frente al modesto Nàstic, que lucha por evitar el descenso / Domina en la segunda parte pero es incapaz de chutar a puerta

Gianniotas se lamenta tras su remate por encima del larguero nada más entrar el campo, ayer, frente al Nàstic.-PHOTO-DEPORTE

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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No es otro pinchazo más, es el Pinchazo. Con mayúsculas. Uno de los más graves de la temporada. La derrota frente al Nástic constituye un sonoro descalabro que puede traer graves consecuencias en el desenlace de la Liga. El Valladolid dejó escapar la gran oportunidad de terminar la jornada en puesto de playoff. Era el momento de subirse al tren de la promoción y se ha quedado en el andén...

¿Sirve de algo repasar el calendario de las últimas jornadas y hacer cuentas para saber si se puede luchar por el ascenso? Las matemáticas dicen que sí, aunque las cifras del Valladolid como visitante son lamentables y animan a pensar lo contrario. Sólo ha ganado en dos ocasiones a domicilio, la primera en casa del colista Sevilla Atlético y la segunda ante el Barcelona B, que también lucha por escapar del descenso. Seis puntos de gran valor, claro que sí, pero de escaso mérito a la vista de las posiciones que ocupan los dos filiales.

El Valladolid reunió méritos para empatar pero nunca para regresar con los tres puntos de Tarragona. Mandó sobre el césped del Nou Estadi en el segundo tiempo y metió al Nàstic cerca de su área pero consintió que Dimitrievski, portero local, fuera un espectador más durante muchos minutos. El equipo que últimamente se muestra demoledor en Zorrilla patina muchísimo a domicilio. El Valladolid lleva tiempo jugando con fuego. Los empates anteriores en Alcorcón y en Lugo eran minimizados por Luis César y los jugadores con esa famosa cantinela de que el punto será bueno si se gana en casa en la jornada siguiente. Ya saben, la media inglesa: ganar los partidos de casa y empatar los de fuera. Se corre un riesgo y el Valladolid lo pagó ayer ante uno de los equipos que peores registros tiene en casa.

Eso es lo grave, que un rival agobiado por la necesidad de ganar sea capaz de sacar los colores a un adversario que tiene como objetivo pelear por el ascenso. El duelo entre Nástic y Valladolid fue equilibrado en su primer acto. El balón estuvo más tiempo en el área visitante durante la primera media hora pero después se movió más cerca de los dominios de Dimitrievski. Al Valladolid no le sirvió de nada porque sus ataques no creaban inquietud alguna en el Nàstic. Un inocente centro-chut de Míchel, un lanzamiento alto de Borja y otro muy flojo también de Míchel a las manos del meta fueron el bagaje ofensivo en la primera mitad.

Las urgencias llegaron tras el descanso. El punto era insuficiente y el Valladolid le metió otra velocidad al ritmo del partido aunque las tres primeras ocasiones tras la reanudación habían sido de los catalanes.Espabilaron los hombres de Luis César, mucho más activos en ataque con el cambio de Gianniotas por Ontiveros en el minuto 64. El internacional giego tiene la punta de velocidad que le faltaba al Valladolid y en su primera intervención estuvo a punto de marcar tras una magnífica volea dentro del área.

El Nàstic comenzó a dar por bueno el punto y cerró filas ante el dominio del Valladolid. No había ocasiones claras para romper el empate pero el balón estaba de forma continua entre la línea de medios y la zaga local. Mata se veía sometido una vez más a un marcaje asfixiante y eran Óscar Plano y Míchel quienes probaban fortuna aunque con remates desviados. Otro de los fiascos llegó a balón parado. El Valladolid desaprovechó una falta cercana a la frontal del área con un centro previsible de Míchel que desvió Arzo sin que jugadores como Mata y Borja tuvieran alguna opción de intentar el remate a portería.

El dominio del Valladolid era cada vez más acentuado, el Nàstic parecía renunciar al ataque y Antoñito y Nacho se habían convertido en dos extremos. El lateral derecho probó fortuna en una de sus incorporaciones al ataque pero al igual que sus compañeros tampoco estuvo fino con su puntería.

La presencia de Anuar en el centro del campo le dio incluso más profundidad al Valladolid, que insistía una y otra vez en busca del gol. Se estaba repitinedo en Tarragona el guión de Lugo hace dos semanas. El partido ya era un monólogo con el Valladolid de protagonista y con un adversario cada vez más pendiente del crono.

Pero hay que saber nadar y guardar la ropa y en eso tampocó acertó el Valladolid. Estaba obsesionado con marcar el gol que le hubiera aupado al sexto puesto de la clasificación -al fin en zona de playoff- y se vio desbordado en un rápido contraataque del Nàstic. El balón le llegó a Álvaro y su remate al palo contrario se envenenó ante la estirada de Masip.

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Era el minuto 88 y no había tiempo para más pero el Valladolid tuvo la mejor ocasión de todo el partido. Mata arrancó casi desde la divisoria y se plantó solo ante Dimitrievski. El gol estaba cantado pero el Pichichi chutó mal y el meta desvió sin apuros.