BALONCESTO / LEB ORO
Ahogado en su cólera
El arbitraje desquicia y anula por completo a Paco García en el derbi ante el Chocolates Trapa Palencia / El pase al playoff tendrá que esperar

Óscar Alvarado supera a Pino y Garrido en el derbi de ayer ante Palencia en el pabellón Pisuerga.-M. A. SANTOS
Lo que mal empieza, mal acaba. El Carramimbre, lejos, muy lejos de esa versión que le ha llevado a enlazar cuatro victorias consecutivas, fue ayer presa del pánico y de una presión que nunca pudo controlar. Los ojos vidriados llenos de ira de Paco García lo decían todo. Al carismático entrenador del conjunto vallisoletano se ahogó en su propio veneno. La flema le salió a borbotones en buena parte por culpa de un arbitraje malo y posiblemente sibilino que acabó torciéndose aún más a medida que fue transcurriendo el partido con los airados desplantes de un entrenador totalmente desbocado. Y es que lejos de cambiar el sino de un partido marcado por la falta de espeluznante puntería de Gantt desde el triple (ayer negado con un 0 de 8) unido a la superioridad de un Chocolates Trapa Palencia mucho más sereno, Paco García no fue capaz esta vez de enfriar el encuentro. Todo lo contrario. Cada acción, bien pitada o no, tenía una mirada y un gesto asociado. La matrícula del entrenador estaba anotada en la memoria de dos colegiados, Bravo y Gallego, que no dudaron en avivar el fuego con varias decisiones comprometidas en contra de los intereses vallisoletanos.
Pero la lectura del partido va más allá del pésimo y anticasero arbitraje, que lejos de arrugarse ante el clamor de un público contagiado por el veneno que escupía su entrenador, se creció para erigirse en el gran protagonista del derbi. LA clave de la derrota estuvo en la confianza ciega hacia un Gregg Gantt totalmente negado de cara al aro (0 de 10), pero que sin embargo disfrutó de 25 minutos en cancha para acabar valorando (-11).
La clave estuvo en el reparto de minutos, el mal reparto de minutos donde Paco García, lejos de su manual y posiblemente cegado por el desquiciamiento provocado por los colegiados desde la primera jugada del segundo cuarto cuando un triple de Pressley gozó a su juicio de una posesión de balón añadida, jugó con once jugadores. Y es que en un partido de estas características jugar con once jugadores suele llevar a suicidio como así fue. Porque Barnes fue un lastre, porque Graham-Bell apenas tuvo continuidad para encontrar su sitio en la cancha. Porque Astilleros poco o nada pudo aportar presionado por la mirada exigente desde el banquillo. Porque Uta, de los mejores con solo nueve minutos en cancha, tuvo que esperar al último cuarto para entrar en escena como undécimo jugador. La rotación de banquillo, esta vez, no gozó del equilibrio necesario. En el segundo cuarto, con la llamada segunda unidad, el Carramimbre regaló las riendas y control del partido a un rival que supo aguantar la presión y sacar provecho de los regalos de su rival y de los colegiados.
El Carramimbre se puso una solo vez por delante en el marcador (43-42) para recibir a continuación y en un abrir y cerrar de ojos un parcial de 0-8 que no hizo si no elevar el ritmo cardiaco para llevarle a la locura. Los cinco o seis puntos de distancia entre vallisoletanos y palentinos, tal y como estaba el partido, fueron un mundo en buena parte por el desgobierno que atenazó a los vallisoletanos. El pase al playoff tendrá que esperar como poco una semana más (67-72).
OBITUARIO
Crespones negros en memoria de ‘Chufi’ García. La familia del baloncesto de Castilla y León estuvo ayer de luto por la muerte de uno de sus mejores directivos, el delegado provincial de Palencia, Rufino García ‘Chufi’. Ambos equipos lucieron crespones y hubo minuto de silencio.