Diario de Valladolid

COPA DE LA REINA

Hambre voraz por la Copa

El Aula Alimentos de Valladolid, liderado por la portera Lulu Guerra, con 15 paradas y 3 goles, no da opciones al Elche (25-19) y regresa a una fase final

Elena Cuadrado ‘vuela’ armando el brazo tras superar a la jugadora del Elche, Carina Gangel-J.M. LOSTAU

Elena Cuadrado ‘vuela’ armando el brazo tras superar a la jugadora del Elche, Carina Gangel-J.M. LOSTAU

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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El Aula Valladolid sigue dispuesto a escribir la mejor temporada de su historia. Por de pronto ayer no dejó lugar para la duda refrendando el gran resultado logrado cuatro días antes en el partido de ida celebrado en Elche (18-21), con otro triunfo, esta vez solvente incuestionable.

El retroalimentado Aula mostró de nuevo su apetito, un apetito voraz por volver a una fase final de la Copa de la Reina donde en los últimos años su deseo quebró a las primeras de cambio. Sin embargo en esta ocasión el equipo de Peñas, ayer de nuevo dirigido por Israel Maniega por las exigencias del guión (la eterna sanción del primer entrenador) volvió a pasar el rodillo ante un Elche Mustang con un balonmano arriesgado o cuanto menos distinto al de la mayoría de sus rivales. La apuesta de su entrenador Joaquín Rocamora por jugar muchos de sus ataques con siete jugadores de campo y sin portera, a la postre le acabó penalizando. Entre otras cosas porque en el Aula su portera Lulu Guerra, que sigue llamando a las puertas de la selección, sacó la escuadra y cartabón para, al más puro estilo Pérez de Vargas, colocar en su casillero de anotación tres goles. Ver para creer. Ver para elevar a los altares a una portera convertida además de muro impenetrable durante nada menos que 15 acciones. Lulu Guerra no solo puso un más que seguro candado a su portería sino que dejó en evidencia la táctica del siempre incómodo Elche Mustang.

Las vallisoletanas apenas tardaron siete minutos para coger el tranquillo al partido. El 3-3 de los primeros cinco minutos dio paso a un clarividente y a la vez visionario 6-3 que provocaba el primer tiempo muerto del conjunto ilicitano. El Aula era un cuchillo con O’Mullony ejerciendo de envenenada punta de lanza y con Cristina Cifuentes fajándose en su nuevo y oportuno hábitat, el pivote. Así las diferencias aumentaron hasta los cuatro goles (7-3, 8-4 y 9-5) hasta que las protocolarias rotaciones, esta vez más controladas, igualaron casi sin querer y en un visto y no visto el marcador cuando se llegaba al descanso (11-10).

La superioridad de las vallisoletanas no se reflejaba en el marcador, entre otras cosas porque el descanso concedido a la máxima artillera de la Liga Guerreras Iberdrola María O’Mullony y a Teresa Álvarez, ayer de nuevo como preciosista e inmejorable directora de orquesta, otorgó vida a un Elche ‘tocado’ y casi hundido en el ecuador de la primera mitad.

La segunda mitad no hizo sino reafirmar las aspiraciones de un equipo dispuesto a derribar el muro de la lógica y desafiar a los llamados ‘poderosos’ del balonmano español. Y qué mejor manera de hacerlo que en el torneo del KO, el que hace tres años le sacó del anonimato plantándose en su primer año en División de Honor en las semifinales y poniendo contra las cuerdas al todopoderoso Rocasa.

Una superioridad al inicio de la segunda mitad sirvió para sentenciar el partido (3-0). Elche arrojaba la toalla al tiempo que se hacía el hara-kiri no solo por el hecho de renunciar a su portero (tercer gol de Lulu Guerra de portería a portería) sino por apostar a la desesperada por una defensa abierta hasta la saciedad al borde del individual. La grieta abierta en el marcador aumentó hasta los ocho goles (23-15), momento en el que el Aula repartió minutos para las menos habituales, la portera Carmen, Cecilia Cossío e Isabel Calderón. El Aula Alimentos de Valladolid estaba de vuelta en la Copa, una competición que puede ser fetiche (25-19).

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