Diario de Valladolid

El Valladolid gana con justicia y suspense

Los blanquivioleta doblegan al filial sevillista con un gol de Luismi en el minuto 86 tras desperdiciar numerosas ocasiones / Llevan cuatro victorias en los cinco últimos partidos

Óscar Plano celebra el gol de su compañero Luismi subido encima de él, con Anuar sonriente a su lado.-J.M. LOSTAU

Óscar Plano celebra el gol de su compañero Luismi subido encima de él, con Anuar sonriente a su lado.-J.M. LOSTAU

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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Hay partidos que nacen como la recta de Olmedo. O incluso como las autopistas que rodean Los Angeles en un lunes de madrugada, con seis carriles para elegir. Son los que fluyen rectos y de cara, sin oposición alguna para llegar al objetivo de forma rápida y efectiva.

Sin embargo otros toman forma de carretera en cuesta hacia un monasterio del Tíbet, sinuosos y con más curvas que un concurso de misses. El riesgo de salirse a la cuneta y hasta de caer despeñado es evidente. Y más cuando se esperaba una jornada de ruta más bien tranquila.

Al Real Valladolid se le puso el encuentro frente al Sevilla Atlético como la subida a Lhasa. Llegaba, llegaba, volvía a llegar, pero nada. No por falta de disparo, sino de puntería. El fútbol es matemáticas, pero sólo en parte y a veces. Y ayer no era el día de los pucelanos. Pero cuando se mascaba la rabia por el empate en un partido tan retorcido como un sacacorchos, llegó en el minuto 86 Luismi a ejecutar un tiro raso y pegado al poste, aprovechando un pase al pie desde delante de Mata. 1-0 y sigue la ilusión.

El Real Valladolid mereció pasaportar al Sevilla Atlético antes y por más diferencia, pero lo consiguió. Y no está mal que llegue de vez en cuando algún partido que nazca de nalgas, para forjar el carácter ganador. Porque en el fútbol, como en la vida, la recompensa instantánea a los méritos es de difícil obtención.

Con esta victoria, los blanquivioleta logran un excelente registro, al capturar 12 de los 15 últimos puntos en juego, con cuatro triunfos en cinco partidos. Lorca, Zaragoza, Barcelona B y Sevilla Atlético han caído ante los castellanos. La única derrota entre medias de estos encuentros fue la de Pamplona, y en un partido que controlaban los vallisoletanos por 1-2 y dejaron escapar en los últimos 20 minutos.

El choque de ayer deja otro registro positivo. Es el segundo consecutivo en el que la portería propia se queda a cero, ganando por la mínima. Parece que el cambio de estilo ha supuesto pasar de los partidos- tómbola, con goles de regalo para el que se acercase por allí, a los partidos-control, menos vistosos pero más nutritivos por su efectividad.

Un éxito, sin pie para la euforia. Los de Luis César se han enfrentado a dos filiales en puesto de descenso. Las próximas citas ante Tenerife, Cultural, Granada y Huesca evaluarán el potencial de este nuevo estilo.

Ayer se mascó la goleada desde el inicio. El míster local pudo repetir once pese a contar con jugadores renqueantes, y el equipo funcionó en todo. Menos en el gol y en algún despiste atrás.

Borja y Mata quisieron repetir el tanto más tempranero de la historia de Primera (7’42’’), marcado hace justo diez años por Llorente a pase de Víctor. Ambos, presentes en el choque, fueron homenajeados en el descanso.

La jugada, complicadísima, no salió, prologando lo que ocurriría después. Los pucelanos, tras unos instantes iniciales de control visitante, llegaban con facilidad arriba ante un filial sevillista muy bizcochable, pero les penalizó la mala puntería. Mata envió en el minuto 4 el balón al poste y poco después cruzó fuera por poco el cuero, en un tiro expedito. Antes de la media hora, el pichichi volvió a rematar fuera un balón complicado, tras centro de Hervías. Y Borja vio minutos después de la media hora cómo un chut en parábola mal ejecutado pero bien dirigido era sacado de la escuadra por Soriano.

Otros días esto hubiese sido suficiente para ir 3-0. Ayer, no. Los andaluces también tuvieron dos ocasiones claras: un tiro cruzado de Lara, desmarcado, y un cabezazo de Fede San Emeterio, solo y sin saltar, tras córner. Pocos fallos atrás, pero graves.

La segunda parte fue albivioleta de principio a fin, con un dominio creciente, hasta convertirse en asfixiante. Dos ocasiones claras de Anuar, gran pulmón del equipo; dos tan diáfanas de Mata, una de Gianniotas en la que se cantó gol, pero con el balón impactando en el exterior de la red, prologaron lo que pudo ser la desgracia suprema. Gual, en una contra y con el partido roto, encaró a Masip. Estaba solo y con toda la portería a su disposición, pero el portero rechazó. Después llegó el gol anulado por fuera de juego a Plano y el tanto real de Luismi. 35 puntos permiten respirar. Pero con la bombona de oxígeno al lado.

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