Puntos para conquistar el mundo
PÁDEL. Las vallisoletanas Bea Caldera, con la selección española, Esther Carnicero y Melani Merino, en el Open, se coronan como campeonas en el Mundial de menores de Málaga

Caldera y Merino responden a una lluvia de bolas.-J. M. LOSTAU
Detrás de la red del pádel vallisoletano asoma la cabeza una generación de diamantes que ganan quilates tras cada manga que juegan. En la Costa del Sol, región que albergó el Mundial de Menores del 9 al 15 de octubre, los astros que más brillaron tuvieron rayos pucelanos, encarnados en tres nuevas campeonas del mundo como son Esther Carnicero, Melani Merino y BeaCaldera, todas integrantes del club Padeld10z.
Bea Caldera, continuó en Málaga creciendo como jugadora sobre la pista. Alumna, como sus compañeras, de Fernando Antognini y Claudio Gilardoni, esta joven vallisoletana de 16 años llevó su nombre al Olimpo Mundial de menores.
Caldera, que ya había sido campeona de España cadete y júnior cogió el compás para redondear aún más un año de ensueño. En su caso lo hizo representando a la selección nacional. Junto a su pareja, logró dibujar, después de ganar a Argentina en el defintivo partido de la final, un paisaje que hace dos años soñaba con pasear: «Era la primera vez que iba con la selección. Hace dos años no estuvo tan jejos y la noticia de ir con España me alegró mucho», confiesa.
Con un Mundial bajo el brazo, los objetivos de Bea aún siguen en efervescencia: «Todavía me queda ganar un Campeonato del Mundo por parejas», recuerda. Hasta que llegue ese momento, la jugadora, que se define como «constante, luchadora y ambiciosa», seguirá cosiéndose los galones en el WPT, donde ya se ha convertido en una más del cuadro: «Al principio sí que tenía más respeto, ahora lo veo como algo normal», concluye.
Málaga sirvió como papel para que la pareja formada por Esther Carnicero y Melani Merino (ambas de 18 años) escribieran su despedida del circuito de menores. La rúbrica, con letras de oro. «La verdad es que ha sido una manera de cerrar la etapa de menores por todo lo alto», celebra Esther Carnicero; un sentimiento que comparte con su compañera sobre la pista: «Ha sido muy gratificante terminar la etapa de menores así. Ha sido el premio gordo a este año», confiesa.
El camino a la victoria en el Mundial de modalidad open empezó a fraguarse mucho antes de pisar las instalaciones andaluzas. El Campeonato de España no salió como habían planeado las vallisoletanas (eliminadas antes de semifinales), que comenzaron a formar dupla a mitad de temporada. Ese momento amargo quedó enjuagado cuando Merino y Carnicero pusieron sus nombres en el cuadro malagueño. «No ha sido tanta sorpresa. Íbamos con posibilidades. Las parejas estaban muy igualadas y viendo el cuadro teníamos posibilidades de pasar a la final». explica Esther, campeona de España Cadete y Júnior.
Menos clarividente fue la bola de cristal de su compañera: «Estábamos con muchas ganas de ganar, pero no lo veía tan claro. Jugamos mal el Campeonato de España y pensaba que íbamos a seguir en la misma dinámica, pero a medida que avanzaba el cuadro jugábamos mejor», narra. Así hasta la final, en la que vencieron a la pareja formada por Alba Pérez y Araceli Martínez. 6-3, 4-6 y 6-4 fueron los números para poner la guinda a un curso que continuará en el World PadelTour; un mundo adulto en el que ambas ya saben que se esconde sus sueños de ser profesionales.