FÚTBOL
El Promesas se tambalea
´Desastroso partido del filial en todas las líneas ante un Celta B que aprovechó las numerosas concesiones (0-3)

El exblanquivioleta Rai intenta frenar la internada de Samanes, ayer en los Anexos.-J. M. LOSTAU
El filial no termina de arrancar. Una desastrosa primera parte permitió al Celta B hurgar en su herida. El contundente 0-3 al descanso dejaba el partido sentenciado. El conjunto vigués que dirige Rubén Albés, exentrenador del Promesas, tiene una plantilla compacta pero los once jugadores que actuaron de inicio no necesitaron realizar un extraordinario primer tiempo para marcar los tres goles. Les bastó con aprovechar algunos de los numerosos fallos de su rival, muy flojo en defensa, claramente superado en el centro del campo y con escasa artillería en ataque.
La diferencia entre ambos equipos fue abismal y sólo se equilibró en parte cuando el Celta B pisó el freno y se preocupó más de tapar las llegadas del Promesas por las bandas en la media hora final. Tuvo más problemas para cerrar las internadas de Cobo, que finalizó el partido como un extremo más por la banda izquierda, que a Dani Vega, impreciso cada vez que intentaba un regate o un centro al área.
Pero el verdadero descalabro tuvo su raíz en el centro del campo y continuó en la zaga. El Celta B fue dueño y señor ante el nervioso equipo de Carlos Salvachúa. La buena circulación de balón y los reiterados fallos de Velásquez y Porto dejaron en evidencia al Promesas. El primero de ellos ya no salió al campo en el segundo tiempo, al igual que Miguel Mari. De haber sido baloncesto o balonmano, habríamos asistido a numerosos cambios y todos justificados...
El exblanquivioleta Drazic aprovechó una de tantísimas concesiones para batir a Tanis. El 0-1 descolocó todavía más al filial blanquivioleta y dio paso a multitud de contraataques. Juan Hernández y Agus marcaron con demasiada facilidad el segundo y el tercer gol ante un rival totalmente roto. En pleno desconcierto, desde la grada de los Anexos se escuchó el lamento de Tanis desde la portería al advertir las facilidades que daban sus compañeros cuando el Celta B salía disparado desde el centro del campo. «Bajamos cantando», dijo el portero al observar la parsimonia con la que el Promesas intentaba defenderse de los contraataques.
Los dos cambios que efectuó Salvachúa al descanso dieron paso a una leve mejoría, ayudada en parte por la manera en la que el Celta B afrontó este segundo acto. A medida que pasaban los minutos, los jugadores del Promesas daban claras muestras de su impotencia. Mayoral no pudo finalizar el partido y la entrada de Miguel, que hizo la pretemporada con el primer equipo, no aportó nada.