Espíritu de supervivencia
El Aula acaba con vida y peleando (28-31) ante el Guardés después de una primera parte en la que las gallegas rompieron el partido / Eli Cesáreo y O’Mullony pilares fundamentales en el nuevo sistema

EliCesáreo (máxima goleadora del partido) se eleva para lanzar por encima de Cristina Cifuentes y Clara Gómez.-J. M. LOSTAU
El Aula Valladolid quiso vivir en Tudela el sueño de una noche de verano pero se encontró con una obra literaria de otro género; una de caballeros y dragones en el que la blanca armadura del equipo pucelano no pudo resistir el potente fuego del Atlético Guardés, un dragón al que elAula intentó cercenar la cabeza hasta el último minuto.
El orden defensivo no fue una asignatura olvidada con las vacaciones y estuvo de cuerpo presente en Tudela de Duero, donde el Aula Valladolid continuó tejiendo su estilo en una nueva era en la que la juventud llega para llenar el vacío que dejan Amaia y Arderius.
La primera en ganarse un sitio ha sido Eli Cesáreo. La catalana tiene mimbres de mariscal en el lateral y se cargó en la espalda el peso goleador vallisoletano. Con O’Mullony adueñada del otro lateral, Cristina Cifuentes se mudó, con su carácter guerrero en la maleta, al pivote.
La primera parte llegó a su ecuador con la balanza equilibrada hasta el último miligramo (7-7) gracias a que Carla Gómez y Rosario revalorizaban el juego de Estela Doiro, timón de la nave gallega. Ella intentó una escapada en solitario cuando el Aula (que no pudo sacar jugo a los minutos que jugó en superioridad) empezó a dar minutos a una segunda unidad.
Los destellos de Elena Cuadrado permitieron al equipo local mantener el nervio pero no que el Guardés erosionara el marcador. El Aula evidenciaba la lógica falta de ritmo mientras que su rival presumía de un fondo de armario repleto de ropa de marca con nombres como Kurchankova, África Sempere, Egouzke o Cerqueira (11-16).
Poco a poco el Aula se fue desvaneciendo. La falta de experiencia se convirtió en una trampa mortal de que nadie supo salir. El ataque se convirtió en un teléfono estropeado sin conexiones claras y la defensa en un ratón en manos de un león que no cedió ni un centímetro ante la relajación. ADN de un equipo ganador como es el campeón de Liga.
Siete goles a remontar en la segunda mitad fue un Tourmalet que quisieron cronoescalar las chicas de Peñas. Con O’Mullony y Cesáreo, el Aula ha ganado dos torres, de movimientos rectos pero peligrosos. Ellas sustentaron lo que pudieron a un equipo que se vio desbordado por momentos por un rival que mostró el mismo músculo en estático y en velocidad.
Guardés y Aula demostraron que saben de pretemporadas pero no de amistosos. El número de exclusiones daba buena muestra de ello. Kurchankova cogió su fusil para espantar cualquier intento de resurreción por parte del Aula, que tardó en coger la navaja para afeitar el marcador (17-24) a pesar de que Carmen se empeñaba en enseñar todo lo aprendido en el Europeo.
El Atlético Guardés supo dosificar su renta. El camino gallego, bien protegido por Estela bajo palos, parecía más allanado para las visitantes cuando Cesáreo vio la tercera exclusión. Sin embargo asomó la cabeza Elena Cuadrado para cubrir su hueco. La palentina dio un chispazo al marcador. Con O’Mullony revivió un partido que parecía muerto (23-26).
Puede que el Aula haya perdido velocidad y ganado en lanzamiento, pero hay algo que está en su genoma: el carácter. Esa manera de entender el deporte que ha llevado al equipo hasta donde está y que ayer sirvió para poner picante y para mandar un mensaje a navegantes con un parcial de 7-1 a todo un campeón liguero que terminó ganando sólo por tres goles.