REAL VALLADOLID-LEVANTE (0-4)
Real Valladolid, un equipo sin alma
El Levante pasa por encima del Real Valladolid y lo apabulla con un contundente 0-4
Juan Villar muestra su desolación al final del encuentro-J. M. LOSTAU
El Valladolid se hunde. La cercanía con el playoff de ascenso es lo que mantiene la incertidumbre en un equipo roto y sin dirección. El líder no necesitó hacer un gran partido para humillarle ante su propia afición (0-4). No hubo más goles porque el Levante no pisó el acelerador a fondo. Tuvo un partido muy cómodo, lo sentenció mucho antes del minuto 90 y aprovechó la visita a Zorrilla para seguir haciendo ensayos de cara a próximos partidos.
Los tropiezos anteriores con Tenerife y Lugo fueron dos serios avisos. El Tenerife se llevó un punto haciendo lo justo y sin sufrir y el Lugo no se llevó los tres por su falta de pegada. En ambos casos, el Valladolid ya mostraba los primeros síntomas de fragilidad. Paco Herrera asegura que no es un problema físico, dice que puede haber algunos jugadores que decaen y la solución puede estar en darles una o dos semanas de descanso.
Pero tras lo visto ayer en Zorrilla pueden ser muchos los jugadores que necesitan ese descanso. El Valladolid fue un equipo sin alma, sin criterio y sin dirección. Frente al Levante falló en todo, empezando desde el banquillo. Al principio, Paco Herrera no paró de dar órdenes para corregir lo que no le estaba gustando pero se sentó en el banquillo y ya no volvió a aparecer. Era su ayudante quien se dirigía a los jugadores, mientras el míster veía el partido sentado. En el banquillo de al lado era Muñiz, técnico rival, quien seguía de pie las incidencias. Se le vio muy tranquilo. No sufrió tras el 0-2 al descanso y los dos goles posteriores logrados después en apenas cuatro minutos.
El descalabro del Valladolid comenzó en el centro del campo. Natxo Insa jugó a placer y él solo se bastó para esconder el balón cuando lo buscaban los blanquivioleta y para moverlo a placer cuando el Levante comenzaba sus ataques. Su magnífica dirección y el magnífico trabajo de Lerma en la zona ancha rompieron poco a poco a un Valladolid desangelado.
La herida se hizo mucho mayor tras el 0-1. Roger transformó el penalti que le hizo Pau Torres (minuto 23) y el partido se le puso cuesta arriba al Valladolid. La presión del Levante en el centro del campo y su ordenada defensa apenas dejaban huecos al Valladolid. Míchel parecía estar metido en un laberinto, Jordán no encontraba colaboración por ninguna parte y la tarea de André Leão era tan previsible como siempre. El míster dio entrada a Álex López en el equipo titular en sustitución del lesionado Sergio Marcos y el cambio fue a peor ya que al equipo le faltó precisión en sus llegadas al área y no tuvo la consistencia para frenar a los constructores de juego del líder.
El 0-2 en el minuto 38 pesó como una losa. Pau Torres falló en un centro de Postigo que acabó con el balón entrando junto a la escuadra y el equipo se derrumbó. Ya no era cuestión de remontar dos goles. El gran problema es que no había nadie capacitado para dar dos voces y tratar de recuperar a un equipo que está muy tocado en el aspecto anímico. Las noticias que llegaban desde el banquillo eran más desalentadoras. El primer cambio nada más comenzar la segunda parte fue el de Ángel por Balbi... Morales y Jason aprovecharon dos nuevos regalos, mientras en las gradas se escuchaban silbidos contra el equipo y muchos aficionados abandonaban el estadio antes del final.