Diario de Valladolid

Mala suerte para el filial

Pierde en el minuto 94 un partido que había empatado en el 92 / No fue inferior al Celta B

Zambrano controla el balón ante un rival celtista.-J.M. LOSTAU

Zambrano controla el balón ante un rival celtista.-J.M. LOSTAU

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Arturo Alvarado
Valladolid

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Los filiales de Real Valladolid y Celta escribieron un final de partido cinematográfico, aunque injusto en el reparto de méritos de ambos. Pero esto es fútbol, no un tribunal, y el Celta demostró que la suerte estaba de su lado.

Suerte y oficio, si es que puede ser llamado así. Porque el equipo gallego pareció durante muchas fases del partido un conjunto de veteranos... en el mal sentido. Entradas duras, fingimientos y notables pérdidas de tiempo no parecen el mejor caldo de cultivo para formar jugadores, aunque la promoción está casi asegurada para los celeste. Todo lo contrario del sueño pucelano, que se desvanece. El Pontevedra ganó al Lealtad en Villaviciosa con un gol en el minuto 88 y el cuarto puesto se escapa a 6 puntos, en vísperas de jugar en Pasarón. A veces se olvida que la guerra del filial pucelano es la permanencia, como recordó Rubén Albés.

El encuentro comenzó con su equipo como dominador. Embotelló durante muchos minutos bajo la batuta de Anuar a un Celta B que no justificaba su tercer puesto. El problema de los locales fue la falta de verticalidad. No hubo más acercamiento en esta primera parte que un centro de mayoral al que Higinio, solo, no llegó por centímetros, y una falta de Samanes con balón a las manos Néstor.

Los vigueses ni olieron el área de Tanis, instalado ya como titular en la portería.

Y en el primer acercamiento gallego a la meta local, llegó el gol. Gus bota al primer palo un córner y Juan Hernández cabecea a la escuadra. Los albivioleta no se lo creían y su juego se resintió en los siguientes minutos. Borja Iglesias casi marca el segundo, aunque Higinio y Mayoral también gozaron de ocasiones para empatar.

El encuentro entró en una fase muerta, ayudado por la cada vez más fuerte lluvia. Pero la raza del Promesas forjó el empate en el minuto 92. Un centro de Iván Martín fue rematado en semiescorzo por Higinio. El tanto parecía hacer el resultado inamovible, pero en la última jugada llegó el KO.

Una falta en la zona de tres cuartos en el 94 es botada con mucha rosca interior. Tanis no sale, la defensa se queda clavada y Borja Iglesias mete lo suficiente la cabeza para tocar el balón, que bota y se mete en la red. No hubo tiempo ni para sacar de centro.

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