FÚTBOL - REAL VALLADOLID
La rebelión del 10 pucelano
Marcos, casi invisible esta temporada, destacó ante el Tenerife / «Sé que el míster intenta meterme en el equipo cada vez que puede»

Sergio Marcos sustituye a De Tomás durante el Real Valladolid-Tenerife.-PABLO REQUEJO (PHOTOGENIC)
Cuando el número del dorsal significaba algo más que un simple guarismo, el 10 tomaba carácter casi mágico. El dorsal de Pelé, Maradona o Puskas era sinónimo de genialidad en ataque. De ese cerebro superdotado que inventa en milisegundos, ya sea para asociarse, pasar o marcar, dejando un reguero de bocas abiertas a su paso.
Sergio Marcos quiere ser (a escala, por supuesto) ese poseedor de la varita que de un toque luminiscente al balón y al juego blanquivioleta. Posee clase y técnica para ello, aunque sus apariciones en el once son esporádicas a causa de la competencia y de sus carencias en otros planos del juego.
Aun así brilló en los 20 minutos finales que jugó frente al Tenerife. Su entrada por De Tomás fue silbada pero su presencia coincidió con el mejor juego del equipo. «El míster tenía clara la idea de que nos hacía falta más posesión de balón y en el poco tiempo que estuvimos en igualdad de jugadores [seis minutos] se notó el cambio. Tuvimos más el balón, encontramos huecos y empezamos a llegar más. La expulsión de Villar cambió todo».
¿Qué tal la experiencia? «Bien. Debía tener el control del balón y me encontré bastante cómodo. Fue una pena la roja». El entrenador habló con él tras el encuentro. «Me dijo que estuve bien, porque el partido se había puesto en una situación difícil».
El centrocampista cedido por el Villarreal dispone de pocas oportunidades pero es patente que Herrera confía en él. A menudo lo ensalza. «Siempre quiero jugar más, pero es cierto que el míster intenta meterme cada vez que puede. Tiene una idea clara sobre mí e intenta darme oportunidades».
¿Y qué le falta para ser titular? «No lo sé. Estoy entrenando bien, cada vez que salgo lo intento hacer lo mejor posible... es más una decisión del míster que algo que pueda mejorar».
Pero su tipo de juego encaja bien con las necesidades del técnico, que precisa de jugadores con capacidad de pase entre líneas, ante el embudo que prepara en el centro del ataque. «Es lo que he dicho antes: cosa del entrenador. Él es quien pone y quita». Ni un atisbo de rebelión en sus palabras.
¿Y cómo se viven los cambios de formación en el vestuario? «Bien, porque sabemos la idea que tiene el míster. Y en cada partido, sea de una forma u otra, el equipo tiene esa idea clara. No estuvimos acertados en cuanto a juego pero es un punto. Uno más que en esa racha perdida de cinco partidos».
Lo que no puede explicar es por qué se perdieron tantos pases. «No lo podría decir, pero no creo que sea por nervios. Hay partidos en los que estás mejor y otros peor. El rival también hizo para que no estuviésemos acertados».
Pero el Real Valladolid no acaba de arrancar. «Al final es cuestión de tiempo. De seguir trabajando en esa idea. Estamos bastante concienciados de que podemos dar ese salto».
Marcos ve así al UCAM: «Sabemos que es un equipo que trae una buena dinámica. Es posible que se nos cierre y haga un partido trabado. Ese tipo de encuentros nos cuesta, pero teniendo una idea clara, como tenemos, podemos sacar un gran resultado de allí».
¿Y espera ser titular después de su última actuación? «No sabría decirlo. Trabajo todos los días para tener esa oportunidad, pero es cosa del míster».
Marcos puso a balón parado la gran oportunidad de gol de Álex Pérez. «Lo trabajamos bastante, en ataque y defensa, donde sí nos ha costado algún punto».