Diario de Valladolid

FÚTBOL MALLORCA-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS Y OPINIÓN)

Canto a la efectividad

Los blanquivioleta marcan tres goles en sus únicos tres tiros / Una primera parte horrorosa dio paso a una mejor lectura del partido, tapando huecos y propiciando acciones individuales.

Álex López celebra su primer gol en la Liga ante un abatido Joan Oriol.-ARABA PRESS

Álex López celebra su primer gol en la Liga ante un abatido Joan Oriol.-ARABA PRESS

Publicado por
Arturo Alvarado
Valladolid

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El Real Valladolid bipolar volvió a aparecer en Mallorca. La suerte es que su faceta negativa no conllevó castigo alguno. La mediocridad de su rival fue lo que no penalizó su mala entrada en el campo, en una primera parte que transcurrió entre el enfado y el bostezo.

Todo cambió tras el descanso. En especial con el primer gol. Pero no fue por casualidad. La mutación táctica propiciada por Herrera, que cerró los espacios entre las bandas y la zona central, provocó las constante pérdidas de balón insulares, hecho al que se unió la mayor y más coordinada presión defensiva pucelana en la medular.

El partido ante la Real no dejó más poso que la ubicación de Jordán como segundo delantero, esta vez detrás de Jose. La velocidad de pensamiento del catalán, su conocimiento del juego y su versatilidad le permitieron cumplir.

El resto fue sota, caballo y rey. De nada le sirvió a Lichnovsky destacar en la Copa. Entró a falta de cuarto de hora para componer un 5-3-2 defensor de la victoria. El chileno es el central que mejor conjuga fortaleza y velocidad, además de ser el más dotado en el juego aéreo. Por ahora esto no le vale para ser titular. Y ojo a Moyano, porque Markel cada vez llama con aldabonazos más fuertes.

El Mallorca se fue a cero no por estar maniatado por la zaga, sino a causa de su pésima puntería. Lekic parecía rematar sandías.

En la medular, más de lo mismo. Leão, Míchel y Álex López son titulares, independientemente de su nivel, pero son poco visibles. Jugando en la sala de máquinas hay que intervenir mucho más, no sólo en acciones episódicas, aunque se salden con gol. En la primera parte de echaron de menos la intensidad defensiva, la creación, los pases en largo, los cambios de juego... El balón duraba un suspiro.

En la segunda mitad hubo más eficacia al ajustarse mejor el dibujo a las necesidades del equipo. Villar fue un elemento extraño en un centro del campo de escaso carácter ofensivo. Apenas se le vio, aunque sí algo más que sus tres compañeros de zona, que sólo aparecieron tras el primer gol.

Arriba Jose es fundamental, aunque también puede jugar de lo que es, extremo, sin perder capacidad de gol. Se entendió bien con Jordán porque la inteligencia no tiene miedo a asociarse. De Tomás puede ser más aprovechable, pero hay que saber cómo.

Estilo. Falta de presión y balones en largo ante un rival muy justito.

Resulta tan curioso como inquietante que cuando ya se vislumbra el ecuador del campeonato, el Real Valladolid aún no cuenta con unas señas de identidad definidas. Ni en cuanto al estilo ni al once inicial, sobre todo en ataque.

El rombo «innegociable hasta final de temporada» (Herrera dixit) ha dado paso al 4-2-3-1, al 4-4-2 en línea con su variante 4-4-1-1, al 4-1-4-1 y hasta al 5-3-2 para defender el resultado.

No hay ningún reproche a la variedad táctica, más bien lo contrario, si se trata de profundizar en conceptos asimilados para aumentar el rendimiento del equipo. Pero cuando las mutaciones en la formación suenan a pruebas, a estas alturas de Liga, existen causas para la inquietud.

Se quiera ver o no por parte de sus máximos responsables, este equipo funciona por inspiración individual o por asociaciones aisladas en una jugada de dos o tres futbolistas. Lo de la correcta distribución de espacios y el equipo funcionando como un bloque armónico sólo se da a veces.

Como la presión. Antes era arriba, en la salida del balón rival. Después se bajó a la medular, como se vio frente a la Real. Ayer se dio en campo propio, con el riesgo que conlleva. Tanto peligro como los balones en largo con que se jugó toda la primera parte, impropios de un equipo que dice buscar la posesión.

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