OPINIÓN. TRES SEGUNDOS

La mala concepción del CBCValladolid

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

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El baloncesto vuelve a llorar. El baloncesto vuelve a flagelarse. El baloncesto vuelve a desangrarse para perder una nueva oportunidad de regeneración. La incapacidad vive, como si de un hechizo se tratase, asociado a él. En esta ocasión y lejos de lo que ocurrió en el pasado, esa incapacidad no es por malicia o por intereses creados como algunos intentan torpedear desde su púlpito particular.

La incapacidad viene por su errática concepción de club. Un club nacido para tapar el gran vacío dejado por la desaparición del Club Baloncesto Valladolid. Un club creado de forma más que meritoria de la nada para alimentar a la ciudad de un deporte que levantó pasiones siendo el segundo en popularidad después del inaccesible fútbol. El Ciudad de Valladolid piensa que lo importante de todo es la cantera, su principal razón de ser. Craso error. Aquí está el problema y el quid de sus males. Más del 25% de su presupuesto se va en el pago del alquiler de las instalaciones del pabellón Pisuerga. Una importante suma que muy posiblemente sin querer y por desconocimiento, ejerce de envenenado aguijón. Porque ese gasto de 70.000 euros, computable en su mayor parte a las canchas de sus 14 equipos (sí, 14 equipos nada menos) de cantera, no hace sino debilitar el espejo y su verdadera leit motiv que no es otra que el primer equipo, ahora en la LEB-Plata. Sin ese espejo, ahora en el tercer peldaño del baloncesto español, no habría cantera porque el club, las ardillas, serían como cualquier oro club, San Agustín, Lourdes, Maristas... Su labor social no es su principio rector como pretenden vender porque, entre otras cosas, a parte de ser un ‘enemigo’ más y no un amigo a los ojos del resto de clubes de la ciudad, todos ellos con la etiqueta de amateurs, sus elevadas cuotas por jugar bajo la barca CBC Valladolid ejercen de ‘impuesto revolucionario’ para los ‘paganinis’ de siempre, los padres. ¿Por qué tiene equipos ‘A’, ‘B’, ‘C’... en cada categoría ? ¿Acaso se cree el Estudiantes o el Unicaja? Esa labor de trabajo en la cantera debería estar derivada, como ocurría antaño, en los colegios y clubes de la ciudad. Y con ello otro gallo cantaría. El económico, por ejemplo, aliviaría el mastodóntico gasto en alquiler de pabellón. Y con ello muy posiblemente la llama de la crisis no se hubiera prendido con la guerra entre el ya dimitido director general Javier Casado y el entrenador Paco García. Principalmente porque habría más recursos para ese maltrecho espejo que necesita reflectarse. Hansen y de momento sus dos únicos bastones, Feñe y Saúl Hernández, deberían replantearse su concepción del club y saber donde está su diana y no disparar al aire.

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