AL CONTRAATAQUE
El ‘ojo clínico’ de Paco Herrera
Paco Herrera sí vio lo que no supieron apercibir los tres entrenadores que desfilaron por Zorrilla la pasada temporada. Garitano, Portugal y Alberto tenían una joya en el vestuario pero debieron pensar que era pronto para subir a Jose al primer equipo y darle la continuidad que tiene ahora. Y que él se ha ganado y se ha currado porque nadie -ni el propio Herrera- le ha regalado minutos. A partir de ciertas categorías no se reparte el tiempo, como ocurre con los chavalines. Hay puntos en juego, mucho dinero alrededor y lo más normal es que jueguen los mejores. A fecha de hoy, Jose es uno de los mejores del Valladolid. Lo era también el día que falló varias ocasiones ante el UCAM. Lo tuvo fácil para marcar en más de una ocasión pero mandó el balón al cielo de Valladolid; «a las nubes», como recordaba el pasado sábado al término de ese buen partido que firmó ante el Alcorcón y que tanto necesitaba. Es la realidad de los delanteros. Eres el tío más feliz cuando marcas pero le das mil vueltas a la cabeza si el balón no entra.
El fútbol no tiene secretos para Herrera. Son muchos años trabajando con cientos de jugadores y no suele tardar en advertir las cualidades de un buen futbolista. Otra cosa es el resultado de un partido y eso lo ha sufrido en las primeras jornadas. UCAMy Huesca se llevaron un botín exagerado e inmerecido de Zorrilla, mientras él sufría en el banquillo. Que el balón llegue al fondo de la red, se estrelle en la madera, se vaya fuera o lo pare el portero no depende de él, no está en su mano. Lo puede entrenar mañana, tarde y noche, pero el que chuta es el jugador. La tarea del míster es alinear a los once futbolistas que mejor puedan afrontar un partido y seguro que se equivocará en más de una ocasión. Lo peor es ver a un jugador de postín en el banquillo o incluso en la grada. Eso no tiene perdón.
El Valladolid ha vuelto a ver la luz tras derrotar al Alcorcón. Ha sido un paso adelante pero se requieren muchos más. Cinco derrotas consecutivas pueden tener graves consecuencias si la plantilla no reacciona con prontitud. La Liga no permite ni relajación ni distracciones. Es como una carrera de fondo y ha habido equipos que sufren pájaras severas y lo acaban pagando a un precio carísimo.
La Copa le viene bien al Valladolid. Es un premio para los suplentes, pero también un test en toda regla porque deben aprobar con nota alta esos exámenes que son los partidos del llamado torneo del K.O. Zaragoza y Tenerife ya saben cómo juega el equipo B del Pucela. El próximo rival será de Primera División y a dos partidos. Hay plantilla para afrontar las dos competiciones. Sobra cualquier debate.