FÚTBOL / RAYO-REAL VALLADOLID (ANÁLISIS Y OPINIÓN)
El ataque etéreo
Jugadores fuera de sitio convierten en casi inofensiva la delantera blanquivioleta, en contraposición con una defensa muy sólida

El ex blanquivioleta Manucho salta con Rafa y Álex Pérez, ante la mirada de Lichnovsky.-ARABA PRESS
Al Real Valladolid aún le queda mucho trabajo por delante. Algo evidente cuando más del noventa por ciento de la plantilla es nueva. Sin embargo el equipo presenta una dicotomía que explica una diferencia de éxito, de esfuerzo o de simple elección de jugadores.
El equipo de Herrera defensivamente apenas presenta fisuras. Proporciona una gratificante e inesperada sensación de solidez tras jugar ante rivales difíciles, como Oviedo y Rayo. Becerra lleva camino de erigirse en el héroe de equipo. Le llegan poco, pero su solvencia bajo los palos es brutal. Lichnovsky y Rafa han logrado amoldarse como un estupendo tándem de centrales. El de Peñafiel ejerce de kaiser y hace mejores a sus compañeros. Ni Guerra ni Manucho pudieron con la defensa pucelana. Moyano cumplió en el latera y Balbi no dejó los huecos que se vieron con Ángel.
El panorama cambió al franquear la medular. Leão cumplió en su sitio pero Álex López dio la impresión de estar demasiado atrás como mediocentro. Tiene capacidad para el pase lejano, pero también para el de profundidad. Hubiese podido hacer más daño con éste, porque sus compañeros no se abrían.
Salvador y sobre todo Mata se mataron a correr. Pero en diagonales y casi siempre conduciendo la bola. Si ese esfuerzo hubiese sido para captar balones en profundidad, quizá habría sido menos estéril. Gozaron de ocasiones, pero la producción ofensiva del equipo fue demasiado reducida. Con Jordán recién salido de una lesión y Jose desasistido y muy vigilado, encalló ese ataque sin referencia clara.
Y a punto estuvo de varar, cuando en la primera mitad apenas era solidario. Pendientes todos del dibujo, nadie se ofrecía ni desmarcaba para dar alternativa al poseedor del cuero, enseguida rodeado de rivales. Faltó ambición. Y descaro. Yorden en un ataque deslavazado.
¿Qué hubiera pasado con Mata en punta, Salvador junto a él o en mediapunta, Jose de extremo, Jordán por delante de Leão y Álex López partiendo de la posición de interior?
Es tan imposible de saber, como ventajista hablar del posible éxito de esta formación, con los mismos jugadores. Pero estarían en las que a priori son ubicaciones más naturales. Y resulta curioso ver que la defensa triunfa cuando cada uno juega en su sitio, aunque Rafa y Lichnovsky también puedan hacer de laterales.
Quizá Herrera logre su cuadratura del círculo, pero no debe olvidar que ha acabado los dos partidos dando entrada a Álex Pérez, un quinto defensa, y no precisamente porque se caiga la zaga. Más bien le pasa al resto.