FÚTBOL. REAL VALLADOLID
El jugador reinventado
Hermoso ha cumplido mejor en los escasos partidos disputados como central que en el lateral, su puesto natural / «Es una posición a la que me puedo adaptar bastante bien»
Mario Hermoso, durante un entrenamiento en el estadio José Zorrilla-MIGUEL ÁNGEL SANTOS
El fútbol presenta sobrados ejemplos de jugadores cuyo puesto teóricamente natural se vio desplazado por otro en el que su prestaciones era mayores. Caminero co- menzó de interior derecho en el Castilla antes de brillar internacionalmente como mediocentro, después de ser reseteado en Zorrilla.
El venezolano Arango inició su carrera como centrocampista, se convirtió en lateral izquierdo en el Mallorca de Floro, volvió a la medular y se consagró después en el Borussia de Moenchengladbach alemán como goleador y líder en asistencias.
Dos ejemplos entre tantos que pueden servir de referente a Mario Hermoso. Llegó en verano del Real Madrid C para reforzar el lateral zurdo blanquivioleta pero su rendimiento en la banda ha dejado mucho que desear. No así en las escasas ocasiones en que ha jugado como central, posición en la que se muestra rápido, atento y solvente. Ya había actuado en el eje de la zaga en categorías inferiores, pero no era su puesto natural. ¿O sí?
«Es un puesto que ya conocía. En la cantera del Madrid jugué también de central y es una posición a la que me puedo adaptar bastante bien», confiesa antes de evitar la polémica con quienes juzgan que rinde más por dentro que en la banda.
«Las opiniones están para eso. Hay gente que creerá que mi puesto es el de central, como otra pensará que es el de lateral. Siempre intentas hacerlo lo mejor posible, sea donde sea».
¿Pero dónde se ve mejor? El defensa regatea como un extremo gambeteador. «A gusto me siento en las dos. Quizá ha dado la casualidad de que mis mejores partidos esta temporada han sido de central, pero me veo bien en las dos posiciones».
El entrenador no le ha comentado nada sobre sus prestaciones como central contra el Albacete. Tampoco le ha confirmado en el puesto. «Hasta el día del partido, no se sabe nada».
El nivel de Hermoso esta temporada no ha sido disonante del general. Si un equipo saca suspenso es porque la mayoría de sus jugadores no llegan al 5. Y él es uno de ellos. Pero sigue con los regates y evita ponerse nota.
«Eso lo tendré que valorar cuando acabe la temporada. Ahora no es momento para pensar en eso. Siempre he intentado estar al mejor nivel posible. Unas veces se ha dado y otras no».
De lo individual a lo colectivo. ¿Qué le ha ocurrido al Real Valladolid para caer con tal estrépito en esta temporada? «Si lo supiese... A lo mejor hemos tenido un poco de mala suerte en la primera vuelta y no se han dado las circunstancias cuando podíamos aprovechar los momentos. Ése es un poco el balance de este año».
El madrileño asegura que no había ansiedad en el equipo antes de jugar contra el Albacete. «Habría más en ellos que en nosotros. Jugábamos en casa y están en una posición más complicada».
Hermoso no ve hecha la permanencia. «Para nada. Ni estamos salvados ni nos conformamos con esta posición. Saldremos a ganar los cuatro partidos que quedan».
Curiosa la respuesta del zaguero cuando se le pregunta qué ha cambiado con Alberto en el banquillo: «No tengo ni idea». Tras la repregunta, se explaya. «Quiere retomar la confianza que perdimos después de la mala racha, recobrar la fortaleza y ser sólidos desde atrás para no encajar».
Por fin se moja cuando se le pide opinión sobre lo dicho por su compañero Óscar, que relacionó el bajo rendimiento con el elevado número de cedidos. «No estoy de acuerdo. Siempre se ha antepuesto el equipo a los intereses personales. Nadie piensa en el año que viene. Si no das aquí el nivel, pocas cosas tendrás». La próxima temporada le gustaría volver al Pucela «pero no depende de mí».