Diario de Valladolid

CICLISMO

Talento y generosidad al servicio del ciclismo

En España, y en el mundo entero, se le conoce como el descubridor de Pedro Delgado, pero la lista de corredores a los que este vallisoletano apoyó y dirigió es muy extensa

Moliner, en un homenaje en Valladolid.-EL MUNDO

Moliner, en un homenaje en Valladolid.-EL MUNDO

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El ciclismo se ha quedado huérfano. Moncho Moliner no fue un director deportivo más. Era jefe, pero también consejero. Lo dio todo por este deporte al que tanto amó. El ciclismo fue su vida, su pasión. Moncho ra un mecenas, como un segundo padre para los chavales que se lanzaban a la carretera en busca del éxito.

Moncho tuvo siempre un ojo clínico excepcional. En España, y en el mundo entero, será recordado como el hombre que descubrió a Pedro Delgado, pero conviene recordar que la lista de corredores a los que dio la primera oportunidad y apoyó de manera firme es muy extensa. Hay nombres ilustres. Ángel Arroyo, Alberto Fernández, Faustino Rupérez, Eduardo Chozas. Ciclistas de primer nivel y también gregarios de lujo, sabedores de cuál es su trabajo en el pelotón y de lo mucho que significa dejar bien alto el nombre de la empresa que lucen en los maillots.

Todo el dinero que entraba por un bolsillo salía por el otro. Moncho era la generosidad en persona. Es bonita la fama cuando uno forma parte de un gran equipo y llegan los éxitos, pero resulta durísimo el trabajo con la base, con los jóvenes chavales a los que nadie conoce. En una de las miles de carreras que presenció, Moncho conoció a un jovencísimo Javier Mínguez. El actual seleccionador nacional acababa de ganar su primera carrera con sólo 15 años y poco después ya estaba a sus órdenes. Anoche recordaba el espíritu ambicioso de su jefe y amigo. «Con Moncho no había estrategias. Su filosofía era muy clara, atacar y atacar. Nos decía que teníamos que ser valientes, que no podíamos estar a la espera de lo que hicieran otros equipos. Apoyaba al ciclismo más que nadie, en él ha dejado su vida y su dinero».

Con el paso de los años llegaron nuevos logros. El Moliner Vereco era una de las grandes referencias en el pelotón español. Sus corredores triunfaban y eran requeridos por los medios de comunicación, pero Moncho no descuidaba esa faceta de seguir las evoluciones de las jóvenes promesas, de esos chavales que soñaban con ganar una etapa en la Vuelta a España.

El presidente de la Federación Española, José Luis López Cerrón, no ha olvidado los buenos momentos que vivió con él en las filas del Moliner Vereco. «En el año 1979 pasé a profesional y comencé en su equipo. Algunos de los compañeros eran Rupérez y Arroyo, con Mínguez de director deportivo. En los equipos de Moncho estaban los mejores».

Los jóvenes ciclistas de ahora le recordaban a sus pupilos de esas décadas inolvidables con las que tantó disfrutó. Los organizadores de multitud de carreras buscan apoyo para sobrevivir y recuerdan con cariño la figura de este vallisoletano que era todo corazón. El mejor premio lo recibió en vida: el cariño y respeto de los corredores. Pedro Delgado lo recordaba ayer con cariño: «Es un día triste. Nos ha dejado Moncho, que nos contagió su amor al ciclismo».

José Ramón Chamorro Moliner, Moncho, nació el 17 de abril de 1936 en Valladolid, ciudad en la que falleció el 14 de marzo de 2016.

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