Ciclismo
Pedales del sol naciente
El vallisoletano Rodrigo Araque afronta con ilusión su nueva aventura en el Team Ukyo japonés, donde dará el salto a profesional / Compartirá equipo con su amigo Óscar Pujol
Rodrigo Araque posa con el maillot de su nuevo equipo en Laguna, donde comenzó su carrera ciclista.-Pablo Requejo
Domo Arigato (muchas gracias) o konichiwa (hola) son palabras que Rodrigo Araque tendrá que comenzar a incluir en su diccionario a partir de marzo. El ciclista vallisoletano cambiará el teatro de Lope de Vega por el kabuki, los tebeos por el manga, el lechazo por el sushi, los picos de Europa por el monte Fukushima... en definitiva, cambiará España por Japón por una razón de peso: alcanzar su sueño de ser profesional; una quimera que ha perseguido desde que comenzó a dar sus primeras pedaladas en Laguna a los seis años y a la que el Team Ukyo ha ayudado a dar caza.
Tras pasar en juveniles por el Plaspisa de Palencia y desgastar la carretera durante seis temporadas en el equipo de la Diputación de León el salto a profesional ha llegado en el tercer envite de Araque, después de que la desaparición del Gios Deyser y la marcha atrás de Movistar Ecuador, cuando ya estaba todo apalabrado, le cerraran la puerta del profesionalismo.
La llave del pórtico la tenía otro vallisoletano, Óscar Pujol, que ya lleva dos temporadas instalado en el país nipón. «En verano me dijo que quería renovar, pero que quería irse con alguien de su confianza. Sabía que tenía que buscarme la oportunidad fuera y qué mejor que ir con él», relata Rodrigo Araque.
El 10 de marzo cogerá una nave con destino al sol naciente, donde con ilusión (y algo de miedo) afronta un nuevo amanecer en su carrera: «Tengo muchas ganas de ir y sentirme profesional, aunque lleve años entrenando como si lo fuera, aunque tengo un poco de respeto a estar tan lejos de casa», confiesa. La morriña se llevará mejor dentro del pelotón del Team Ukyo, que ha apostado fuerte por la Marca España con cinco corredores hispanos en nómina (Pujol, Araque, Aberasturi, Prades y Guardiola): «Japón tiene mucha tradición de ciclismo en pista. Ahora están apostando por la carretera y cada vez son más los corredores importantes que van allí», explica.
En pocos meses, cambiará los podios en el Campeonato de crono de Castilla y León, el Gran Premio de San Roque o el Trofeo Aljavir (pruebas que conquistó en 2015), por el Tour de Japón o el Japan Pro Tour (un torneo de todas las carreras profesionales del país), citas en las que Rodrigo Araque espera poder exprimir sus virtudes sobre el sillín: «Soy un poco todoterreno, pero también soy muy rápido. Allí suelen ser carreras repecheras con grupos reducidos y creo que puedo estar delante».
Japón será una escala hacia un futuro en el que espera poder volver a recorrer los páramos de Castilla y León durante las largas horas de entrenamiento. «Éste era el año de intentar ser profesional, aunque fuera más lejos. Es un paso previo, una lanzadera para poder volver. Mi sueño desde pequeño era ser profesional. Eso ya está casi conseguido; ahora el sueño es algo más: poder correr en casa», desea.
El de Araque es un caso más en la fuga de cerebros del deporte español. Cada vez son más los que sellan su pasaporte para intentar conseguir fuera lo que se les niega en casa: «La verdad es que las cosas en el deporte están muy mal. Es una pena tener que irnos al otro lado del mundo a buscar una oportunidad», lamenta el ciclista vallisoletano, que comenzará a escribir un nuevo capítulo de su vida con letras kanji.