Fútbol: Albacete - Real Valladolid (Crónica)
Despierta el Valladolid
Encuentra recompensa a la superioridad mostrada en el Carlos Belmonte / Juan Villar marca el gol del triunfo al filo del descanso / El árbitro anula de forma sorprendente un gol de Rodri / Marcelo Silva frena los ataques locales

Rodri se dispone a chutar ante la presencia de Gonzalo. El balón se paseó por la línea de portería tras tocar en Juan Carlos.-Photo-deporte
Esta vez hubo justicia y el marcador favoreció al mejor equipo. Los jugadores del Real Valladolid vuelven a sonreír después de quitarse la tremenda losa que les venía acompañando en las últimas semanas. El triunfo en Albacete constituye un alivio. Los tres puntos son la mejor medicina para curar los males de dos derrotas consecutivas en Zorrilla y también para fortalecer un estado anímico que andaba por los suelos. No quiere decir esto que el 0-1 en el Carlos Belmonte deba celebrarse con champán y fuegos artificiales. Se trata de un paso adelante, de una toma de oxígeno para continuar la escalada que persigue el Valladolid.
Lo que no cambia es la ambición. Este equipo, obligado a sumar de tres en tres en casa, sale también a ganar a domicilio. En el Carlos Belmonte lo demostró de inmediato. Mientras los jugadores del Albacete parecían perder la mirada en busca del balón, los hombres de Portugal creaban tres ocasiones en los cinco primeros minutos. A Óscar se le fue alto el remate tras un pase excelente de Chica, después fue Rodri quien veía cómo el balón se paseaba por línea de meta tras un zurdazo y a continuación él mismo lo metió en la portería de Juan Carlos pero el árbitro lo anuló. ¿Falta previa de Marcelo Silva al meta? El central no tocó al meta en su salto.
Los jugadores del Valladolid comenzaban a estar pendientes del árbitro muy pronto. La acción del gol invalidado a Rodri daba paso al recelo, pero había una orden tajante de Portugal y el equipo la cumplió: era obligatorio finalizar el partido con once jugadores...
Hubo varios cambios en el equipo inicial. Portugal recuperó en el eje central de la defensa aMarcelo Silva y a Samuel, situó a André Leao junto a Álvaro Rubio en el centro del campo y devolvió la confianza en el ataque a Rodri. Atrás, el uruguayo firmó su mejor partido desde que llegó aZorrilla. Se anticipó a los delanteros del Albacete, estuvo muy rápido en el corte y tapó varias llegadas al marco de Kepa en jugadas en las que Samuel fue desbordado por Rubén Cruz y Portu. El Valladolid mandó en la zona ancha y, adelante, recuperó el espíritu combativo de Rodri, un jugador incansable al que le sigue faltando el premio del gol.
Sin llegar a realizar un juego muy brillante, el Valladolid de Albacete recordó en cierto modo al que vimos hace dos semanas en Lugo. Quería tener el balón y presionaba con firmeza cuando lo perdía. Los hombres de Portugal no pasaron apuros en defensa y en la única jugada en la que Rubén Cruz burló la vigilancia, Kepa reaccionó con acierto y se lanzó al suelo para desviar el balón y evitar el regate del atacante.
Óscar suele marcar la temperatura del equipo sobre el césped. Si el mediapunta desaparece por momentos, el Valladolid lo acusa; pero si entra en escena y encuentra huecos, el que lo pasa francamente mal es el adversario. El mediapunta estuvo muy activo en el primer tiempo y creó muchos problemas a la frágil defensa del Albacete. El Valladolid rondaba de continuo el área local, Juan Villar ponía a prueba los reflejos de Juan Carlos y Rodri cabeceaba fuera tras un centro de Alfaro. El gol era cuestión de tiempo. Se acercaba el descanso, Hermoso se convirtió en extremo, puso un balón medido y Juan Villar lo mandó a la red. Era el justo premio al dominio de un Valladolid rabioso, de un equipo molesto por los obstáculos que encuentra en su camino y muy dolido por estar clasificado en una posición que no se corresponde ni con la calidad de algunos de sus jugadores ni con el objetivo de luchar por el ascenso.
El gol de Juan Villar le dio al Valladolid esa serenidad que le viene faltando. El dominio en el marcador y sobre el césped requerían un plus para sentenciar el partido y evitar sobresaltos. Es cierto que el equipo se echó hacia atrás, aunque sin renunciar a esos rápidos contraataques que hurgaban un poco más en la herida del Albacete, agobiado por el 0-1 y sin recursos para equilibrarlo. Al igual que había ocurrido en la primera mitad, las mejores ocasiones fueron del Valladolid. Sigue faltando puntería, pero la trascendencia ayer fue menor.