REAL VALLADOLID
Rubio, un capitán con fe
«Sigo confiando en el ascenso, queda bastante y daremos la vuelta a estos resultados tan malos», dice tras ser elegido mejor jugador de noviembre

Rubio se dirige hacia Rodri, que controla el balón-Pablo Requejo
Álvaro Rubio comenzó la Liga como suplente pero ha sido elegido mejor jugador blanquivioleta de noviembre por la afición blanquivioleta. La calidad siempre acaba imponiéndose aunque pase por el tamiz de la edad.
«Tengo un sentimiento un poco raro. No van bien las cosas en conjunto y que te den un premio es un poco extraño. Pero lo agradezco y a seguir adelante», comenta con su habitual modestia. La que le impide verse asentado en la titularidad.
«Esto es semana a semana. Es verdad que llevo unos cuantos partidos como titular. Me encuentro bien y ojalá sean muchos más».
El hecho de que el club se plantee el fichaje de otro mediocentro en invierno no le incomoda. «Si es mejor que los que estamos, perfecto. Todo lo que sea mejorar el equipo, es positivo para todos. Ojalá yo no juegue un partido más si conseguimos el objetivo».
¿Qué le pasa al equipo y cómo se puede salir de esta situación? Rubio huye del catastrofismo pese a que la zona de ascenso ni se vislumbra en la clasificación. «No le veo mal del todo. De un tiempo a esta parte hemos mejorado en el juego. Nos falta esa dinámica de ganar dos partidos seguidos e ir para arriba. El trabajo está ahí y se trata de cuidar pequeños detalles para no cometer errores».
La gran causa de estar a dos puntos del descenso es la falta de gol y, lo que es peor, de ocasiones. «Ante el Alavés creamos alguna. Estaríamos a la par. Es verdad que nos gustaría hacer más, pero otras veces creas una y la metes».
Su optimismo le lleva a no considerar el ascenso una quimera. «Sigo teniendo confianza. Queda bastante tiempo. Vamos a dar la vuelta a estos resultados tan malos y tirar para arriba».
El capitán asegura que en el vestuario manda la tranquilidad. «Está bien, centrado en el próximo partido. Es inevitable hablar de nuestra situación. Hay preocupación pero estamos unidos y somos conscientes de la situación que tenemos, y queremos resolverla. Si algo nos fastidia es no tener resultados positivos en casa».
El domingo espera el Albacete, un equipo especial para el riojano. «Estuve siete temporadas allí pero ya no queda ningún jugador de mi época. Sólo algún directivo y trabajador. Tengo un recuerdo buenísimo de aquello. Es una ciudad a la que vuelvo mucho porque mi mujer y mi hijo son de allí».
El equipo manchego es difícil en su casa. «Es intenso y aprieta mucho. Es muy competitivo».